Relato Erótico
Hasta ahora nos va interesando el piso. Sobre los planos se ajusta a lo que queremos, pero nos gustaría verlo en la realidad para ver su iluminación, vistas y demás. El vendedor dice que no hay problema y nos encaminamos hacia la obra que está justo detrás.
Al encarar la escalera, vemos que no hay escalones y él nos advierte que tengamos cuidado al subir.
El va delante, yo detrás y al final María. Al llegar al primer rellano se oyen una voces:
'Tía buena en la obraaaa', 'carneee frescaaa...', a continuación: 'voy pa' ya... hoy tengo ganas de follar un conejito tierno'... 'callateeee y ven a hacerme una paja' y algunas cosas similares.
El vendedor nos hace un gesto de desaprobación y nos dice
'No les hagan caso, son unos sinvergüenzas', y seguimos subiendo.
Como por encanto, en el hueco de la escalera aparecen todos los paletas de la obra y con descaro miran a María comiéndola con la mirada. Los mas osados, se agachan para mirar sus piernas y supongo sus nalgas ya que viste una faldilla corta. Lejos de molestarme me siento muy dichoso de tener una novia tan deseada.
Al llegar al tercer piso, el vendedor nos enseña lo que podría ser nuestro piso, que ahora se reduce a varios tabiques y aberturas.
'Esto será el comedor y aquí... esta el dormitorio'", dice.
En este instante le suena el móvil. Tras pedir disculpas, se aleja unos metros y se le oye hablar. María y yo, nos abrazamos contentos de imaginar que aquello será nuestra casa. Sin darnos cuenta, nos empezamos a besar con pasión y enseguida la estimulación anterior se pone de manifiesto debajo de mis pantalones.
María lo nota y me dice
'Ahora no!... Niko... ahora no... que pueden vernos'.
'No te preocupes... cuando deje de hablar lo dejamos', insisto mientas le sobo las tetas.
Ella presa de la emoción me deja hacer. Mi mano se dirige hacia su entrepierna, le levanto un poco la falda y le acaricio por encima de las bragas. María se estremece levemente. Sin dudar, le pongo un dedo dentro de las bragas y tiro de ellas hasta quitárselas.
'No seas animal', me recrimina,'mira que si nos ven'.
En el fondo es lo que me gustaría. Nos besamos de nuevo con pasión, mientras que mi mano sostiene su faldilla levantada por detrás. Así el que quiera, podrá ver el culo tan deseable que tiene. Se oyen pasos, es el vendedor que se acerca, nos separamos un poco y hacemos ver que le esperábamos.
'Bueno... que os ha parecido... os ha gustado?'. A lo que respondemos al unísono
'Si... mucho y esperamos disfrutarlo mucho mas'.
Empezamos a bajar y la escena se repite. Todos los paletas tienen algo que hacer en los alrededores y no pierden detalle de como María va bajando por los improvisados peldaños.
Algunos se dan cuenta de que no lleva las bragas y sus ojos parecen inflarse de deseo, al ver fugazmente las curvas de su culo o adivinar los pelos del chocho. Mientras bajamos las voces se repiten:
'Esta noche follo hasta con la parienta', 'me voy a hacer una paja antes de que me exploten los huevos'... etc.
Al llegar al garito de ventas, nos sentamos alrededor de una mesa bajita y en unos sillones comodos para estar medio tumbados, pero que para sentarse solo permiten la postura de medio culo apoyado o te condenas a estar hundido.
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19.03.2008 - 23:52h - anonima dijo:
24.03.2008 - 19:08h - Anonimo dijo:
01.06.2009 - 17:58h - rOm dijo:
26.08.2009 - 12:15h - anonimo dijo: