Relato Erótico
Nuestra relación actualmente es muy buena, aunque durante el noviazgo y los dos primeros años de matrimonio tuvimos una relación tormentosa, con bastantes escarceos por ambas partes, especialmente con gente del propio sexo tanto por mi parte como por la de ella; actualmente, aunque hacemos alguna salida extraconyugal, es más discreta y menos frecuente.
En el sexo nos gusta de todo, yo me considero bisexual y ella lo sabe, y a ella le ocurre lo mismo con las chicas. A veces comentamos nuestros episodios y al final acabamos calentándonos.
Durante todo el año estuve trabajando mucho y me tocó viajar mucho por España y el extranjero. Por el tipo de trabajo suelo viajar solo, y me toca pasar las noches por muchas ciudades y pueblos, donde a menudo acabo estando en algún club nocturno, tanto hetero, como gay.
Tras un periodo de largo viaje, al regresar a casa mi mujer me propuso ir a un balneario a pasar una semana, para relajarnos y poder estar juntos. Yo estaba encantado y a principio de diciembre nos fuimos. Ya durante el viaje noté que Miriam estaba muy animada; así me comentó que se había depilado toda, que había comprado lencería, que iba a comprar juguetes eróticos en el pueblo al que íbamos, etc. La verdad me sorprendió, pues no suele se tan explícita en estas cosas.
Al llegar al balneario, me comentó que había una cosa que no me había contado, que se trataba de una zona nudista, por lo que la ropa sólo servía para salir a la calle; no es que me molestara, pero me sonó raro. Otra cosa que no me dijo es que había contactado con dos parejas más, por Internet, y que tendríamos habitaciones contiguas que se comunicaban entre sí.
No quise decir nada, pero ya me imaginé de que se iba a tratar la semana de vacaciones, lo cual me desorientó un poco, por una parte por emoción y por otra por sentirme encerrado.
Una vez en la habitación, las otras parejas ya habían llegado; la primera se trataba de una pareja de chicos de color Luis y Carol, que vivían en Madrid y la otra una pareja de Asturias, Diego y Laura, ella una rubia con aspecto de alemana espectacular, con años pero bien retocada y el algo menos resaltón, pero muy simpáticos. Lógicamente todos estaban desnudos, menos nosotros, por lo que enseguida nos invitaron a desnudarnos.
Inmediatamente, Luis y Carol prepararon una pequeña merienda en su habitación, que estaba entre la nuestra y la de Diego. Allí empezamos a hablar de nosotros y de nuestras cosas. Ellos ya llevaban un rato y más o menos se habían conocido, además Miriam les había contado parte de nuestras vidas, por lo que pude comprobar. Tras un rato de conversación, Luis me preguntó de repente, si en mis relaciones homosexuales era activo o pasivo.
Relato erótico: Orgía en la biblioteca
Relato erótico: 'La encargada del bar se me puso a cuatro pata'
Relato erótico: Enseño a masturbar a mi suegra
Cómo llevar las mechas (correctamente)
Horóscopo: La zona erógena que vuelve loco a cada signo ¡No te equivoques!
23.03.2010 - 02:11h - Anonimo dijo:
11.04.2010 - 22:29h - roger dijo: