Relato Erótico
La casa no era muy grande. Una más entre las muchas de aquella urbanización a las afueras. Pero era agradable a la vista. El lugar tampoco estaba mal. Parecía tranquilo. A pesar de ser media mañana, no se veía un gran movimiento de gente.
Me acerqué a la puerta principal, sin dejar de asombrarme de lo hermosa que podía ser una casa si se decoraba sin demasiadas pretensiones. Pero mi trabajo allí no era admirar la belleza del entorno, sino otra muy distinta. Tomando una gran bocanada de aire, no porque necesitara hacer acopio de valor, sino porque me gusta respirar el aire puro cuando me alejo de la ciudad, llamé a la puerta.
Relato Erótico: Alguien me masturba en el autobús
Relato Erótico: El obrero se lo monta con la señora de la casa
Las 20 prendas triunfadores para fiestas... ¡Éxito asegurado!
Movie Star
Climbing for love
Manicure game
Net pet