Relatos eróticos
Este relato comienza una noche de viernes en Madrid, varios compañeros de trabajo nos encontrábamos en un local en una zona cercana. Entre todos, destacaba Sonia; 1.68, morenita, muy bien proporcionada, tenía el pelo recogido en una coleta y llevaba un vestido de algodón, algo suelto, con una falda dos palmos por encima de la rodilla que dejaba ver con claridad sus contorneadas piernas.
La noche transcurría por los cauces habituales, aunque dado que celebrábamos un cumpleaños el alcohol corría a mayor velocidad de lo habitual. A la 1 de la madrugada Sonia nos dijo que necesitaba algo de aire y me ofrecí a acompañarla. Nada más salir se apoyó entre dos coches y vomitó. En esos momentos no estaba especialmente atractiva, pero no podía dejar de mirar sus piernas y el tanga que se intuía bajo su vestido.
Le recomendé que anduviese un poquito y así lo hicimos, durante aproximadamente media hora. Yo la hablaba, pero no parecía enterarse de nada, sin embargo los continuos roces con su cuerpo, dado que ella iba apoyada sobre mí me estaban provocando una tremenda excitación.
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09.07.2008 - 16:09h - wiii dijo:
27.07.2008 - 17:24h - carlita dijo:
09.06.2009 - 21:35h - kokok dijo: