Mi cuñado es el hombre que toda mujer desea. Guapo, un cuerpo 10 y un 100 en la cama. Eso es lo que decía mi hermana y lo que yo escuchaba cuando me quedaba a dormir en el cuarto de al lado. Quería que él fuera quién me desvirgara y al fin lo conseguí. ¡Qué placer sentir a ese pedazo de hombre! Sexo salvaje...
Ahora que vuelvo atrás en el tiempo, recuerdo que mi cuñado una vez me encerró entre sus brazos e intentó besarme, pero en ese momento solo pensé que era una demostración de afecto para la pequeña hermanita de su esposa… Años más tarde la pequeña hermanita de su esposa se había convertido en la tremenda adolescente que soy hoy, la misma que no paró hasta encerrarlo a él entre sus brazos para que la llevara hasta el colmo del
placer y la hiciera delirar de gozo.
Desde que tuve uso de razón escuchaba decir que Marcos era un hombre muy apetecible, que mi hermana había tenido suerte en encontrar un marido tan apuesto y que lo cuidara porque muchas mujeres querrían llevárselo para sus casas, pero solo eran comentarios porque eran una
pareja muy unida y nunca dieron tema de conversación respecto a infidelidades de uno y otro lado.