Relato erótico
Me explicaré: Siempre me ha gustado llamar la atención a la hora de vestirme, pero además para este tipo de trabajo era un 'buen gancho' el ponerse lo más sexy posible. Imagínate, yo por entonces tenía 21 años, muy llamativa, rubia, de pelo largo, ojos verdes, boca sensual.
En cierta ocasión, en una de mis visitas yo vestía con mi atuendo sexy: una blusita brillante, ajustada, de color verde botella con buen escote, una faldita corta de cuero negro que enseñaba bastante mis muslos y unos zapatos de tacón. Me presenté a la secretaria de gerencia y pregunté por el jefe. La verdad es que el tío me hizo esperar más de una hora, porque al parecer estaba en una reunión y eso que le había pedido cita con antelación. Me entretuve ojeando alguna revista de informática y de economía que había sobre una mesita. Al rato (bastante rato) entró él, era un hombre de una edad incalculable a simple vista, yo le echaba unos cuarenta años o quizás más, ya que las chicas que aparecían en la foto aparentaban unos 16 o 18 años. Era fuerte, alto, moreno, con bigote.
- Perdóneme señorita, he estado en una reunión y no he podido atenderla antes, cuanto siento haberla hecho esperar.
- No se preocupe, estoy acostumbrada. - le contesté cortésmente.
- Por favor, siéntese y si no le importa ¿Nos podemos tutear?
- Encantada, a mí me resulta mucho más fácil si nos tuteamos.
- Estupendo, pues siéntate, por favor -, me dijo señalando la silla que estaba frente a él.
Relato erótico: Al fin consigo que mi cuñado me desvirgue
Relato Erótico: En su noche de bodas, la novia se desnuda para otro
Relato Erótico: Obligo a la mujer de mi amigo a masturbarse en mi presencia
Los juegos de mesa más excitantes… ¡Adiós al parchís!
Movie Star
Climbing for love
Manicure game
Net pet