Perder el deseo sexual, ¿cómo avivar la llama de la pasión?

Se dice que si el sexo va bien, su importancia dentro de la pareja apenas llega al 10%. En cambio, si va mal, puede convertirse en un 90% . El hecho es que la cama es un campo de batalla donde se dirigen todo tipo de problemas. En general podemos decir que la baja frecuencia de relaciones sexuales tiene que ver con la ausencia de deseo de uno de los componentes de la pareja o incluso, de ambos. Esta es la queja que más escuchamos los sexólogos en nuestras consultas.

En el pasado, si alguno de los miembros de la pareja perdía el interés sexual, el otro solía salir a buscarlo fuera, pero en nuestros días la moral sexual ha cambiado mucho y las parejas prefieren y a veces exigen recuperar la pasión que les llevó a emparejarse. Veamos cuales suelen ser las causas de estos dos problemas.

El primero, y el más fácil de resolver, es el de las distintas frecuencias de deseo sexual. Del mismo modo que no todo el mundo come la misma cantidad de comida, no todo el mundo -una vez desaparecida la pasión sexual del principio- tiene las mismas ganas de sexo o a la misma hora. En este caso, lo más importante es ajustar la frecuencia de las relaciones. El que quiere más sexo, puede buscarse alternativas como la masturbación compartida o en secreto. Por otro lado, hay personas que pierden totalmente el deseo y prefieren cualquier otra actividad a tener relaciones sexuales. Eso no significa que hayan dejado de tener deseo sexual, ya que suelen mantener intactas sus fantasías sexuales y pueden avivarse con otra persona y a través de la masturbación. Esto quiere decir que la pareja ha dejado de ser su objeto erótico, quizás porque ha engordado o adelgazado, porque ha descuidado su higiene corporal, porque ha enfermado, o porque su carácter o su conducta son decepcionantes.

couple foreplay #2

La pérdida del deseo empieza generalmente de forma gradual; en la primera fase los besos y las caricias no resultan excitantes pero si muy agradables, se tiene sexo sin orgasmo en el caso de las mujeres o con un gran esfuerzo en el caso de los hombres. La mayoría no le da importancia y lo que hacen es alargar el tiempo entre relación y relación, pero algunos terminan por aborrecer el sexo y por ende a la persona que lo solicita.

Para recuperar este deseo hay que ‘limpiar’ la memoria erótica de malos rollos. Recomiendo que hagáis una conversación larga, sincera y sin miedo a hacer daño, sin miedo a la ruptura, porque está claro que si lo que subyace en la falta de deseo no se resuelve, cada vez irá a peor. También es cierto que algunas veces el problema sexual viene determinado por cuestiones orgánicas como adicciones, medicamentos, depresiones, el paso de la madurez a la vejez para ambos o por cuestiones sociales como la pérdida del trabajo, la obsesión por la promoción social, la pérdida de la autoestima o una educación demasiado conservadora.

Imágenes: salud.facililsimo/noticias.terra

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