Cinco claves para seducir a un hombre

La seducción es como una partida de ajedrez, que salgamos victoriosas dependerá de la estrategia que apliquemos. Los movimientos, los contraataques, las aperturas… Todo vale a la hora de seducir y que nuestro contrincante caiga rendido a nuestros pies.

Queremos compañeros de cama porque es divertido, excitante, y muy gratificante. Cuando la seducción se prolonga más allá de la ‘aventura de una noche’ genera estabilidad, compañerismo y amistad. De este modo cubre unas necesidades humanas mucho más importantes que el sexo en sí mismo. Si estás pensando en seducir a alguien, te daré  algunos consejos:

  • Cuando tengas que elegir la persona déjate llevar por la intuición. La elección suele ser recíproca, solemos gustar a las personas que nos gustan, aunque a veces nuestra baja autoestima no deja que nos lo creamos y la oportunidad pasa por delante nuestro.
  • Antes de actuar, fíjate en las señales que recibes de él. Para saber si le gustas y moverte sobre terreno seguro, repasa todo lo que sabes del lenguaje no verbal. Si él está dándote la espalda o mantiene una postura ‘cerrada’,  mejor no acercarte en este momento. Si de lo contrario, mantienes la mirada más de dos segundos, es una señal infalible para saber si le gustas.
  • Si lo que quieres es atraerlo hacia ti, respeta las normas del coqueteo. Si se acerca y no lo hace con algo ‘bonito’ en la boca, busca a otro. Los ‘castigadores’ no nos interesan porque son aburridos y previsibles. Después de este primer acercamiento, entra en juego la palabra. Tienes algunos segundos para mostrarte coqueta pero sin excederte, mostrarte inteligente pero guardándote lo mejor, estar disponible pero no mucho, distante pero no mucho, rendida pero no mucho. Al principio el juego es ‘una de cal y otra de arena’ o saber jugar ‘al gato y al ratón’. Mostrarse indiferente pude ser un buen cebo siempre y cuando la máscara caiga en el momento oportuno.
  • Señales que te hacen pensar que lo has ‘cazado’: cuando él te quita una ‘pelusilla’ que no tienes o te retira un pelo de la cara, ¡ya está! ¡lo has conseguido! El paso siguiente es ‘en tu casa o en la mía’. Y no te olvides de dos reglas importantes: no mientas jamás, ni de tus circunstancias, ni de tus sentimientos. Agradece con un pequeño recuerdo, aunque no quieras ni volverlo a ver, la vida es muy larga y nunca se sabe.

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Imágenes: depsicologia/petreraldia

 

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