Las etapas de la vida y las crisis personales ¡Afronta tu vida positivamente!

Una crisis es un desorden temporal a ordenar; tiempo de mirar tu vida desde otra perspectiva y, desde ese nuevo lugar, modificarla una vez más. Una crisis es otra oportunidad de evolucionar.

Cada cambio de década en tu edad desata una crisis que luego se supera. La vida es una sucesión de períodos de orden y desorden, de desorganización y posterior elaboración de la misma.

La primera gran crisis surge en el mismo momento del nacimiento a partir de abandonar ese espacio perfecto de contención, calor, alimento y oxígeno que es el vientre materno; lugar al que nunca se regresará.
El destete marcará otra crisis vital.

La bipedestación, el comenzara a andar por sus propios medios lleva al niño a elaborar esta nueva perspectiva del mundo desde otra altura y con un logro nuevo de independencia que también altera ese orden establecido.

La escolarización, las primeras separaciones de la madre y la incorporación al mundo social y de la educación sistemática con sus propias normas, pautas y límites serán causa de una nueva crisis vital.

El ingreso a la pubertad señala un nuevo período crítico en el que el púber navega a dos aguas entre la infancia y la prefiguración de la mentalidad adulta.

La adolescencia es una etapa de cambios relevantes cuyas consecuencias se manifiestan en una crisis motivada por diferentes duelos: el duelo por la pérdida del cuerpo infantil, por la pérdida de los padres de la infancia y por la pérdida de los roles infantiles.

Aproximadamente a partir de los 22 o 23 años, la adultez trae su propia crisis marcada por la inclusión en el mundo laboral, la elección de pareja y la elección de la concreción, o no, de una familia; es decir el acceso a la maternidad y la paternidad.

De acuerdo a la mayor conciencia con que atravieses cada crisis mayor será el fortalecimiento de tu personalidad con miras hacia el nuevo presente y más fuertes serán las bases que sientes para la elaboración de posibles crisis siguientes.

SUEÑOS DE SEMILLA -recopilación y adaptación de Jorge Bucay-

En el silencio de mi reflexión percibo todo mi mundo interno como si fuera una semilla, de alguna manera pequeña e insignificante pero también pletórica de potencialidades.

…Y veo en sus entrañas el germen de un árbol magnífico, el árbol de mi propia vida en proceso de desarrollo.

En su pequeñez, cada semilla contiene el espíritu del árbol que será después. Cada semilla sabe cómo transformarse en árbol, cayendo en tierra fértil, absorbiendo los jugos que la alimentan, expandiendo las ramas y el follaje, llenándose de flores y de frutos, para poder dar lo que tienen que dar.

Cada semilla sabe cómo llegar a ser árbol. Y tantas son las semillas como son los sueños secretos.

Dentro de nosotros, innumerables sueños esperan el tiempo de germinar, echar raíces y darse a luz, para convertirse en árboles.

Árboles magníficos y orgullosos que a su vez nos digan, en su solidez, que oigamos nuestra voz interior, que escuchemos la sabiduría de nuestros sueños semilla.

Ellos, los sueños, indican el camino con símbolos y señales de toda clase, en cada hecho, en cada momento, entre las cosas y entre las personas, en los dolores y en los placeres, en los triunfos y en los fracasos. Lo soñado nos enseña, dormidos o despiertos, a vernos, a escucharnos, a darnos cuenta.

Nos muestra el rumbo en presentimientos huidizos o en relámpagos de lucidez cegadora.

Y así crecemos, nos desarrollamos, evolucionamos… Y un día, mientras transitamos este eterno presente que llamamos vida, las semillas de nuestros sueños se transformarán en árboles, y desplegarán sus ramas que, como alas gigantescas, cruzarán el cielo, uniendo en un solo trazo nuestro pasado y nuestro futuro.

Nada hay que temer,… una sabiduría interior las acompaña… porque cada semilla sabe… cómo llegar a ser árbol…

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Autor: Mariana Fiksler

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