La respiración y el sexo: técnicas para aumentar el placer

La respiración es la base de nuestra existencia. Aprender a controlarla puede ser un ejercicio perfecto para relajarse y mejorar las relaciones sexuales.

Cualquier técnica de relajación se fundamenta en el control de la respiración, incluso algunas creencias religiosas, como el taoismo o el budismo dan mucha importancia a la meditación a través de la respiración.

Concretamente, las enseñanzas taoístas afirman que el acto sexual es un acto de respiración, el sexo se entiende como un encuentro entre alma y cuerpo. Son necesarios muchos años para llegar a controlar la respiración, pero nosotras te damos unos trucos para que intensifiques el placer sexual mediante la respiración. ¿Quieres saber cómo?

En el momento de máxima excitación con tu pareja, probad a respirar de manera acompasada (al mismo tiempo) mientras él introduce el pene en tu vagina. Ahora es el momento de jugar un poco con la imaginación y dejarse llevar. Siente cómo corre la energía de cuerpo a cuerpo, cómo nace en la pelvis y se transmite a todos los rincones de tu anatomía.

Es recomendable contraer los músculos de la pelvis, el ano y las nalgas.

La respiración también es una manera de liberación. La ansiedad, el estrés, la frustración… pueden repercutir negativamente en los músculos de la pelvis y la mandíbula. En el peor de los casos, pueden acabar con el apetito sexual.

Así pues, es conveniente dar un masaje directamente en los músculos de la pelvis y combinarlo con ejercicios de respiración. Éstos se basan en una inspiración profunda y una expulsión del aire lenta y plena.

Durante el masaje, ve acercándote al pubis de tu pareja, introduce uno o dos dedos en su vagina o ano y nota la presión. Luego haz que respire con profundidad. Repite el ejercicio hasta notar la relajación.

Si prefieres experimentar con tu cuerpo y luego enseñar a tu pareja lo que has aprendido prueba con este ejercicio. Mantén relajada la mandíbula mientras te estimulas, además debes respirar profundamente. Conforme vaya aumentando la excitación, aumenta la velocidad de respiración pero no de las caricias. De este modo conseguirás que el orgasmo se retrase, pues estarás concentrada en la respiración.

Con la práctica, verás como puedes aumentar o disminuir el grado de excitación hasta llegar al orgasmo.

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Autor: Redaccion

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