Infidelidad: ¿por qué responsabilizamos más al amante que a la pareja?

Ni besos, ni abrazos, ni sonrisas ni sexo. La infidelidad es dejar de sentir por una persona y empezar a sentir por otra,  o empezar a sentir por otra mientras aún sientes  por la actual, sin decírselo a la que todo el mundo sabe que llevas de la mano. Es engañar a esa persona que un día te ilusionó y te llevó a apostar por ella desinteresadamente, pero también es engañarse a una misma, por no tener el valor suficiente para ser sincera y cortar con algo que ya no funciona.

infidelidad

La infidelidad es el recurso de todas esas personas cobardes que van de mentira en mentira y de cama en cama como si de un concurso se tratara. Pero si hay algo peor que la infidelidad es el odio que en muchas mujeres provoca esa tercera persona que se mete en medio de la relación. No hay que perder de vista dos cosas muy importantes:

1) Cuándo algo no funciona hay que sentarse y tomar cartas en el asunto. Es mejor hablar y poner las cosas en claro que seguir con algo a medio gas.

2) Los y las culpables en una infidelidad son quienes no afrontan los problemas de pareja y se van con terceras personas, nunca los amantes que quizá son víctimas también de otras mentiras y ni siquiera saben que su nuevo lío ya tiene pareja.

Las mujeres tenemos ya suficiente faena en luchar por que se nos valore por lo que hacemos y se nos trate con igualdad respecto a los hombres. Odiándonos entre nosotras sólo conseguiremos debilitarnos en nuestra lucha por la igualdad. El primer repudiado en un caso de infidelidad debe ser el que rompe el pacto de la pareja y jamás la mujer con quien lo quebranta.

¿Qué pensáis vosotras al respecto?

 Imágenes: Google Images

Autor: Nuria Campín

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