Fantasías sexuales de las mujeres ¿Verdad o ficción?

Todo el mundo tiene fantasías sexuales, que suelen abarcar desde las más comunes, como el recuerdo de algo vivido, hasta las más exóticas y extrañas. Todas coinciden en estar al servicio de un propósito concreto, excitarse.

Además de una ayuda inestimable para la masturbación, las fantasías sexuales también son una fuente de inspiración y diversión si se desarrollan durante las relaciones sexuales. Ayudan a mantener esa ‘chispita’ de sorpresa imprescindible para que las relaciones no caigan en la monotonía.

Hay personas que se sienten cómodas y seguras con sus fantasías pero sin embargo hay otras que sienten vergüenza y las relegan a los más oscuros rincones de su inconsciente. Como la fantasía está directamente conectada con el deseo sexual, si aquella se hace inconsciente, el deseo desaparece. Es importante aclarar que lo que sucede en el mundo de la fantasía, en ocasiones no tiene nada que ver con la realidad, y el hecho de que alguien se excite con fantasías de dominación o sumisión, no quiere decir que sea un sádico o una masoquista en la vida real.

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Tanto los sueños involuntarios, como las fantasías,  favorecen la expresión y la satisfacción del deseo sexual, y no hay que temer si se da rienda suelta a la fantasía o si se desea llevarla a la práctica. Paradójicamente, y según algunos estudios, las personas que desarrollan fantasías sin  vergüenza o culpa,  son más equilibradas y tienen una vida sexual más sana que las que las reprimen. Estos, suelen terminar o bien anulando el deseo, o realizándolo de una forma compulsiva y dolorosa para ellos o sus parejas.

Las relaciones en grupo suele ser la fantasía más corriente entre los hombres, igual que la fantasía de violación suele ser la más común entre las mujeres. A una encuesta sobre fantasías sexuales, un hombre de cada tres contestó que le gustaría tener relaciones sexuales con dos mujeres y sin embargo una de cada seis mujeres contestó que preferiría que alguien más las mirara.

Con respecto al lugar, las mujeres tienen mucha más imaginación que los hombres, ya que la mayoría prefiere lugares sumamente exóticos como islas, playas, cascadas, lugares en la jungla o palacios árabes. Los hombres suelen elegir lugares más arriesgados como hospitales, lavabos de aviones, autobuses, metros y otros lugares públicos.

Los hombres también parecen darle a sus fantasías mucha más importancia a los aspectos visuales. Las ropas juegan un gran papel, y suelen imaginar a sus amantes vestidas con ropas especiales como ropa interior sexy, medias negras y liguero o de uniforme como enfermeras o doncellas o monjas. Las mujeres, sin embargo, simplemente comentan lo que no les gusta porque desanima su libido, como ropa sucia o sudada, ropa interior descuidada o demasiado atildamiento en el vestir. En caso que imaginen a un hombre vestido de una forma especial, prefieren los uniformes militares o policiales, los trajes exóticos como árabes o indios o con trajes de fiesta.

Materiales como el cuero, el plástico brillante, la goma o el látex también parecen gustarles a ambos sexos. Los hombres parecen más preocupados que las mujeres por la edad de la pareja, aunque en las últimas encuestas esto parece que está cambiando y las mujeres también están empezando a fantasear con hombres fornidos y muy jóvenes.

Una de cada diez mujeres dice haber tenido fantasías de violación, aunque luego aclaran que el violador suele ser alguien a quien ellas desean, como su marido o su novio, imaginando que su amado las fuerza. Muchas mujeres son capaces de expresar deseos sexuales ocultos por la vergüenza o la culpa.

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Tanto a los hombres como a las mujeres les encanta imaginar que someten al otro a sus deseos y los más curioso es que unas veces imaginan que son el dominante y otras el dominado dependiendo de la situación y del humor.

Una fantasía también muy común para ambos es el cambio de sexo, cosa que a veces, se presenta de una forma tan sorpresiva que algunos llegan a pensar que tienen algún componente homosexual escondido. Esto no es cierto, todo el mundo disfruta cambiando el rol o disfrazándose con ropas que habitualmente no suele usar.

Otra fantasía muy común es imaginar que se están teniendo relaciones sexuales con una persona del mismo sexo, de esta forma y a través del mundo de la fantasía la mayoría de las personas pueden expresar sin conflicto las tendencias bisexuales que están en la base de la sexualidad de todos los seres humanos.

Y aunque las personas siempre suelen emparejarse con personas de su propia raza o condición, esto no quita que las fantasías de algunos incluyan personajes exóticos de otras razas. En los hombres, las más comunes son las chicas mulatas u orientales y en las mujeres los negros, latinos, gitanos, árabes o amerindios.

Las fantasías son una experiencia mágica que tiene el poder de despertar el deseo sexual, a veces pueden compartirse pero a veces es bueno reservarlas en secreto a ese lugar de la mente donde somos realmente libres y donde todo es posible.

Imágenes: michoacantrespuntocero/stopenlinea

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