Facesitting y Trampling ¡Atrévete a conocerlas!

El facesitting y el trampling son dos de las prácticas BDSM más extendidas, pero hay muchas personas que no conocen nada acerca de ellas. La dominación es el elemento común entre ambas y pueden llegar a provocar un gran placer, siempre que ambas partes de la pareja estén de acuerdo ¡Atrévete a probar cosas nuevas!

Las prácticas BDSM son prácticas sexuales que tienen en común elementos como la dominación y la sumisión. Aunque en muchas ocasiones se identifica el término con el sadomasoquismo, no son sinónimos y las prácticas BDSM son más variadas. En realidad son las siglas de Bondage, Disciplina y Dominación, Sumisión y Sadismo y Masoquismo.

El facesitting y el trampling podrían enmarcarse dentro de este tipo de aficiones sexuales, siendo bastante habituales entre las personas afines a este ámbito. Ambas tienen un fuerte rasgo de dominación y sumisión, por lo que los dos miembros de la pareja deben de estar de acuerdo con la práctica.

En primer lugar, el facesitting (cuya traducción literal del inglés es “sentarse en la cara”) consiste en que, precisamente, uno de los amantes se siente sobre la cara del otro. Por norma general suele ser la mujer la que se sienta en la cara del hombre o en la de otra mujer, dando la espalda.

Por lo general el sumiso no le practica el sexo oral a la persona que se sienta en su cara, sino que consiste que el dominante siente una sensación de poder y una capacidad de humillación sobre el otro, que a la vez disfruta al sentirse así.

Trampling con tacones

El trampling, por su parte, es una práctica que consiste en que uno de los miembros de la pareja (generalmente la mujer) camina encima del otro, que está tumbado.

Puede hacerse descalzo o con tacones, que es lo más habitual. Es evidente que al caminar por encima de una persona, ésta puede sufrir algún daño por lo que hay que tener cuidado de no pisar en ninguna parte blanda o algún órgano. Además es recomendable buscar un punto de apoyo, como por ejemplo una pared, para desplazar algo de peso del cuerpo.

Las personas que no han llevado a cabo este tipo de prácticas nunca pueden sentirse incómodas o cohibidas al principio, aunque mucha gente descubre su afición a las BDSM al practicarlas por primera vez ¿Te atreves?

Autor: Carmen Lopez

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1 Comentario

  1. Po fale, po fueno, po malegro

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