Entrevista a Melissa P: “No entiendo por qué la Iglesia está en contra de los homosexuales y a favor de la pena de muerte”

Melissa Panarello creció en el pequeño pueblo Sicilia de Acicastello, cerca de Catania, en Italia. Llegó a la fama muy jovencita, a los 16 años, como autora de la novela erótica traducida como ‘Los Cien Golpes’ (o ‘Las Cien Cepilladas antes de Dormir’).

La obra, basada en su agitada vida sexual durante su adolescencia, está inspirada en un diario personal. El libro se distribuyó en 40 países y fue traducido a más de 30 idiomas, e incluso se hizo la película en el cine, producida por Francesca Neri y dirigida por Luca Guadagnino. Melissa Panarello escandalizó a buena parte de la tradicional sociedad siciliana, una de las más conservadoras de Italia, al escribir libremente sobre temas como el orgasmo, la penetración y el esperma, de manera muy, pero que muy directa.

Melissa P. ahora vive en Roma, donde escribió su segunda novela: El olor de tu aliento, en el año 2005. Un año más tarde, publicó un tercer libro, titulado En nombre del amor, presentado como una carta abierta a Camillo Ruini en la que acusa a la Iglesia Católica de interferir en la escena política italiana y defiende la laicicidad de su país. Nosotras hemos hablado con ella, y nos ha contado muchas cosas para ti:

Realmente, fue increíble cómo se convirtió en todo un éxito tu primera novela, ‘Los cien golpes’. ¿Qué siente una estudiante de Bachillerato de 16 años cuando se le reconoce su trabajo de una forma tan magnífica?
Nada. Para mí fue normal. Me lo tomé como algo que debía pasarme en la vida, y nada más. No me siento mejor que los demás. Es más, me siento cerca de la gente. Lo he entendido siempre como un trabajo. Y también el éxito, que lo entendí siempre como un éxito laboral, nunca personal. Realmente, mi éxito personal está en otras cosas: mi vida privada.

Poco después se filmó una película sobre la primera de tus novelas: ¿Consideras que su producción fue fiel a la novela que tú habías escrito?
No fue nada fiel a la obra que yo escribí. Me pidieron ser la actriz protagonista pero no quise. Quería, eso sí, escribir el guión, pero no me lo permitieron.

‘Los Cien Golpes’, la primera novela de Melissa P., que poco después se adaptó a la gran pantalla

¿Hasta qué punto tu obra es autobiográfica y qué parte contiene de ficción?
Cuando escribía sobre mis cosas, yo tenía claro que escribía una novela, no una crónica de mi vida. Escribía las cosas que me habían pasado de manera diferente, porque cuando escribes, siempre das una versión de las cosas. Todo el mundo ve las cosas de manera diferente. Sobre una misma situación, se pueden sacar miles de versiones diferentes. Eso sí, mi novela, en general, es autobiográfica, como todas las novelas que se escriben.

En ocasiones has comentado que escribir sobre tus relaciones sexuales de adolescencia te ha ayudado mucho para comprenderte mejor a ti misma ¿Escribes para sacar lo que llevas dentro? ¿Es una especie de toma de conciencia?
Yo quería contar una historia. Y como la que conozco es la mía propia, pues escribí sobre la mía. Las historias de los demás no las conozco. Conté mi historia y se convirtió, efectivamente, en una especie de psicoanálisis: lo cierto es que me ayudó mucho escribirla. Pero el primer objetivo fue escribir una historia, porque siempre he querido ser escritora.

En relación a la última novela, ‘En nombre de amor’, donde escribes una carta muy directa al cardenal Camillo Ruini ¿Recriminas a la Iglesia la prohibición respecto al amor carnal, cuando es “un deseo que ha puesto Dios en el mundo”, tal y como afirmas en el libro?
El sexo es algo que puede ayudar mucho a la gente que quiere influir. La Iglesia utiliza el sexo para manipular a la gente y dice que practicarlo es pecado; pero ellos no quieren quitar el sexo ni cortar los deseos, sino, simplemente, manipular.

‘En nombre del Amor’, de Melissa P., una carta dirigida a la Iglesia

Mucha gente piensa como tú, pero pocos se atreven a decirlo: ¿Qué te impulsa a escribir el libro? ¿Quizás rabia hacia la Iglesia?
Sí, sí. Efectivamente, es rabia. Es la necesidad de decir algo que nadie dice. Quiero que mi voz se escuche por parte de la Iglesia y el Gobierno, y de la gente en general que no cree en lo que creo yo. Pero no quiero que cambien de idea, sino sólo ser escuchada. Estoy harta que nunca nadie me escuche. Eso sí, tengo muy calro que cambiar, no cambiará nadie.

¿Qué es lo que menos te gusta de la Iglesia?
El problema es que el gobierno escucha a la Iglesia y hace lo que ella dice. De la Iglesia no me gustan muchas cosas, por ejemplo, que hablen contra el aborto, pero estén a favor de la pena de muerte o la guerra. No me gustan muchas cosas. Pero es la idea de la Iglesia y no puedo cambiarla. Lo que sí puedo cambiar es la idea del gobierno: soy una electora y confío en poder cambiar las cosas.

¿Cuándo te diste cuenta de esta situación?
Cuando murió Juan Pablo II. Yo estaba en el hospital porque tenía una hemorragia; estaba en la cama estirada y los doctores, cuando vieron a Ratzinger en la televisión, me ignoraron: era como si no estuviera. Entonces pensé: ¡cuánto poder debe tener Ratzinger! Era como una metáfora. Él lo cambió todo. Es el mismo que cuando era cardenal. Recuerdo un escrito, Crímenes sexuales, donde daba permiso para efectuar abusos a menores, siempre y cuando se mantuviera en secreto. Con eso te lo digo todo…

¿De pequeña creías en Dios?
No, nunca he creído ni creeré en Dios. No me gusta nada la Iglesia. Además, mis padres nunca me inculcaron la religión ni la creencia. 

¿Por qué piensas que la Iglesia es tan estricta con los aspectos sexuales y sobre todo de las relaciones homosexuales? ¿Crees que tienen algo que esconder y por eso fingen que no lo toleran?
Claro. Si durante siglos han afirmado que la homosexualidad es mala, ahora no lo pueden hacer… ¿Quién les creería a partir de ese momento? No entiendo cómo son tan hipócritas… No puedo comprender esta reacción.

Hablas En nombre del amor, pero ¿qué es el amor para ti?
Hay cosas que no se pueden explicar… En ningún idioma.

¿Estás enamorada, Melissa?
Sí, desde hace 4 años vivo con mi novio. Él es todo para mí: es mi familia.

¿Te consideras feminista?
No. No creo en la división, creo en la igualdad de todos. Soy más animalista: creo más en los animales que en las personas.

¿En qué medida influye la educación siciliana en tus obras, teniendo en cuenta lo ultra conservadora que es esta región? Dicho de otra manera, ¿podrías haberlos escritos si hubieras crecido en Roma o en Milán?
Yo pienso que el lugar donde naces puede influirte pero hasta cierto punto. Lo importante es lo que recibes de tu familia, día a día. Para mí, la educación de mi madre y mi abuela fue algo muy fuerte. Me han enseñado muchas cosas, como la dignidad de la mujer, la fuerza que debo tener… Y eso es algo que sólo puede enseñarte la familia.

¿Qué opinan tus padres sobre tus libros?
La verdad es que no hablamos del tema. Les parece bien, pero nunca hablo de mi trabajo con mis padres. Yo lo veo así: es un trabajo, y en casa no hablo de ello.

¿Crees que el Cardenal te responderá a tu carta?
No, nunca. Pero me encantaría que lo hiciera. Que me explique por qué la Iglesia está en contra de los homosexuales, mientras los sacerdotes abusan de niños. Quiero que me explique por qué… De verdad que no logro entenderlo.

Después del éxito de tus tres novelas, ¿estás pensando en proyectos nuevos?
Sí, una nueva novela. Es en tercera persona: no es autobiográfica. Comencé a escribirla ya hace cuatro meses. Se llamará: ‘Sin memora fija’.

Autor: Elisabet Castillo

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