Entrevista a Alicia Misrahi: “Las bacanales romanas se retoman hoy en las camas gigantes de algunos locales de intercambio de parejas”

A pesar de lo que mucha gente suele creer, el sexo no es un invento del siglo XX. Como es bien sabido, no hay nada nuevo bajo el sol y, en la cama, mucho menos. Nuestros antepasados más remotos estaban al tanto del uso de afrodisíacos, estimulantes y juguetes eróticos  como los anillos para el pene o los consoladores (más conocidos ahora con el nombre de dildos) ―, y se habían definido ya gustos sexuales que ahora nos parecen el colmo de la modernidad o de la transgresión como los juegos de dominación-sumisión o el sexo en grupo.

Alicia Misrahi nos abre las puertas al mundo del sexo, el que desconocemos porque nos queda muchos siglos atrás y nos cuenta los entresijos del moderno tuppersex, las reuniones de chicas para comprar juguetitos eróticos, en su libro "¿En mi casa o en la tuya?Confesiones de tuppersex". Ella es periodista y escritora, colabora con diversas revistas como Sexologies, Qué Leer, Playboy y es autora de los libros: "Los poderes de Venus", "De Catalina la Grande a Grace Kelly: la historia de mujeres que se atrevieron a disponer de su sexo", "99 curiosidades sobre el sexo, 99 historias de amor", "Todo lo que no has de hacer si buscas amor", "Los 101 errores más frecuentes en el juego de la seducción" y "Fuego en el cuerpo".

¿Se han descubierto muchas cosas nuevas referentes al sexo -juguetes incluidos- en la modernidad, o menos de las que creemos?
En realidad, menos de las que creemos. El ser humano, curioso por naturaleza, ha experimentado con el sexo en las diferentes culturas y épocas de la historia. Todas las prácticas que se llevan a cabo hoy en día fueron experimentadas en uno u otro período de la historia. Son famosas, por ejemplo, las bacanales romanas que hoy, una vez más, se retoman en las camas gigantes de algunos locales de intercambio de parejas… En cuanto a los juguetes sexuales, también tienen siglos de historia. Los anillos para el pene, por ejemplo, se inventaron en China hacia 1200. Los primeros estaban hechos de párpados de cabra que conservaban las pestañas intactas. Aumentaban la erección de los hombres, mientras que las pestañas daban placer a las mujeres en sus zonas más sensibles.
Hacia 1600, se empezaron a usar en China los anillos para el pene tal como los conocemos hoy en día. Estaban hechos de marfil y, a menudo, tenían tallados dragones cuyas lenguas rozaban el clítoris durante el coito. Asimismo, muchos pueblos antiguos -como egipcios, griegos y romanos- conocían y usaban los dildos.

Parece que la represiva época victoriana fue la más libertina…
No sé si fue la más libertina, pero sí fue una época en la que, como fruto de la represión que intentaba inculcar una moral inmaculada, se desarrolló un gran morbo por el sexo y por todo tipo de variantes sexuales; por ejemplo, la flagelación y algunas otras prácticas que hoy se encuadrarían dentro del mundo BDSM. Cuando algo se prohíbe o se intenta reprimir, se produce el efecto contrario. Durante la época victoriana aumentó el "libertinaje" y se produjo una gran fijación/obsesión por el sexo, como demuestra la abundante, variada e interesante literatura erótica, muchas veces anónima, que se escribió durante esta época.

¿Cuándo y cómo empezaron las reuniones de tuppersex?
El fenómeno de las reuniones tuppersex, que hoy en día está de moda en muchos países, surgió hace unos cinco años en el sur de Estados Unidos. La pionera de esta iniciativa fue la empresa Passion Parties. Sus objetivos eran dar a conocer la  uguetería erótica y los productos de cosmética sexual a las mujeres y fomentar el juego y la comunicación entre las parejas. Actualmente, Passion Parties, que funciona en EE.UU y en Canadá, tiene más de cuatro mil vendedoras/asesoras, organiza al menos 10.000 reuniones al mes y sus ventas superan los veinte millones de dólares.

Cubierta del último libro de Alicia Misrahi

¿Existen reuniones de tuppersex para hombres?
Las empresas que se dedican a organizar reuniones Tuppersex también celebran reuniones para hombres, si estos las solicitan, pero hay poca demanda.

El placer sin juguetes, ¿se reduce mucho?
No creo que los juguetes sean necesarios para el placer ni, por supuesto, que éste sea menor si no se usan, pero sí pueden ser un complemento muy divertido para renovar o reavivar las relaciones sexuales o para introducir una nueva complicidad.
El sexo es diversión y juego, ¿por qué no probar, de vez en cuando, una nueva experiencia sorprendiendo a la pareja con una anilla para el pene con estimulador de clítoris, un kit para parejas o un producto de cosmética erótica como un aceite afrodisíaco, unos polvos de miel que se pueden extender de forma juguetona con una pluma o una pintura de chocolate?

¿Cuál es el juguete más innovador con el que te has topado últimamente?
Dos vibradores para hacer vibrar, respectivamente, la mano, y la lengua, el Tantra Beam y el Tongue Joy. Tantra Beam, además, lleva una liga para poner en el muslo del hombre y transmitir las vibraciones al pene. Tongue Joy también puede usarse en los dedos o en el pene.

¿Qué hay que hacer para poder asistir a estas reuniones?
Poner de acuerdo a un grupo de seis amigas, decidir quién pondrá la casa para la reunión y contactar, a través de Internet o del teléfono, con una de las empresas que organizan reuniones tuppersex: La Maleta Roja, Morbia, Erotic Shop, Topersex , Moi la Femme…

¿Desaparece la libido con la edad?
No necesariamente. Puede haber una disminución del deseo y, quizás, algunos problemas físicos que dificulten las relaciones, como sequedad vaginal o disfunción eréctil, pero el deseo siempre existe y el sexo es necesario en todas las etapas de la vida. Actualmente, además, hay soluciones para los problemas físicos. También tenemos que tener en cuenta que el sexo no es sólo penetración; en él intervienen las caricias, la comunicación, los abrazos, los besos, las risas, las bromas, la lengua… Puede ser que la forma de vivir la sexualidad evolucione con la edad y que se haga más reposada, pero eso no quiere decir que desaparezca. ¡Es más, no debería ser así! El sexo es el momento de máxima comunicación íntima con la pareja o con la persona con la que se comparte ese momento y, en él, intervienen factores que no deberíamos perder como la diversión, la ternura, el juego, la picardía… Cuidar la sexualidad durante toda la vida es la mejor forma de disfrutarla también en la vejez.

¿De qué se quejan las mujeres?
De que hay pocas caricias durante el acto sexual, de que los hombres van demasiado directos y de que se centran demasiado en la penetración. También, en el caso de parejas que ya llevan años juntos, de que son rutinarios y el acto sexual siempre es igual, caricia a caricia. Las mujeres echan mucho de menos la comunicación con la pareja, especialmente en temas sexuales.

¿De qué se quejan los hombres?
Generalmente, de que ellas nunca tienen ganas…Y, en algunos casos, puede ser que la libido de ellas esté decaída porque el sexo se haya convertido en algo rutinario y directo, sin juego ni fantasía, y sientan que ellos no las entiendan ni saben estimularlas… Las razones que llevan a los hombres y a las mujeres a quejarse se retroalimentan y pueden llevar a la falta de sexo en la pareja. Otros factores que influyen en la falta de deseo son el estrés, los problemas cotidianos, la falta de comunicación y las rutinas diarias, que impiden que la pareja dedique un tiempo a sí misma.

¿Qué le recomendarías a una mujer que no ha llegado nunca al orgasmo?
Ante todo mucha calma y tranquilidad. Habría que saber si no ha tenido un orgasmo nunca, ni aun masturbándose, o si lo que ocurre es que no lo experimenta durante la penetración. La mayoría de las mujeres son clitorianas, por lo que para sentir un orgasmo precisan también estimulación del clítoris durante el coito. En el sexo todo vale –mientras sea sano, consensuado y seguro- por lo que pueden pedir a sus parejas que les estimulen el clítoris, tocarse ellas mismas o recurrir a anillas para el pene vibradoras. La vibración suele ser un buen método para propiciar un orgasmo… Cuando existe algún problema sexual, lo más recomendable es acudir a un sexólogo o a un psicólogo –por si hay algún bloqueo psicológico.

¿Y a una pareja que ha perdido la pasión?
Que dediquen un tiempo para estar juntos, que se citen para acariciarse y besarse y redescubrirse en algún lugar lejos de su rutina cotidiana, que introduzcan elementos o juegos nuevos en sus relaciones y que se sorprendan mutuamente. No hay que perder jamás la capacidad de sorprenderse y de sorprender al otro. Y, sobre todo, que hablen sobre su vida sexual, igual que comentan otros temas de su vida en común. La comunicación es fundamental.

EDICIONES ROBINBOOK.

Autor: Regina Cruz

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