El poder irresistible de los besos: la ruta por las zonas más calientes de su cuerpo

Las zonas más sensibles a los besos

La seducción está íntimamente relacionada con el sabor. Desde la invitación a cenar o a tomar una copa, la atracción se centra en el sentido del gusto.

La boca, los labios, la lengua, son zonas erógenas que se despiertan en un primer contacto íntimo: el beso. Una vez que se ha cumplido este primer acercamiento, la confianza y la pasión dan paso a nuevos rincones del cuerpo y nuevas técnicas.

Un beso puede revelar lo que las palabras ocultan. Los forman parte del lenguaje silencioso de los amantes. El modo en que besas y eres besado indica qué tipo de relación sexual se puede esperar de un amante. Ningún rincón su anatomía debe considerarse fuera de los límites de esta práctica tan tierna, sexual y placentera.

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Algunas zonas de alto voltaje

Los pies:
Un masaje en los pies es un buen comienzo. Empieza por las caricias, ejerciendo un poco de presión y cuando tu ya esté relajada, dale un poco de vidilla al masaje con besos desde los dedos hasta el empiene. Por supuesto, ¡la higiene es muy importante!

Detrás de las rodillas:
Esta zona es especialmente sensible en las mujeres. Ella se debe colocar de espaldas para que el chico pueda levantarle la pierna y acercarse a la zona en cuestión. Pide a tu chico que bese y lama suavemente todo esa área, y sus partes circundantes. Un consejo: no mordisquees ni ejerzas mucha presión, ya que esta zona es altamente sensible a los toques suaves.

Muslos:
Por su proximidad a los genitales y su sensibilidad, la cara interna de los muslos es una de las zonas erógenas con más potencial. En esta zona, podéis jugar a aumentar la tensión sexual, con besos y lametones cerca de los genitales, sin llegar a tocarlos.

Abdomen:
Sitúate frente a él y besa su abdomen de un lado al otro, de forma esporádica, para que no sepa en qué lugar va a caer el próximo beso.

Espalda:
Una de las zonas más agradecidas a los besos y las caricias es la espalda. Pide a tu pareja que se tumbe boca abajo, y recréate lamiendo y besando suavemente su espalda. Toma su nuca como punto de partida y extiende tus caricias hasta los glúteos.

Muñecas:
Con las palmas hacia arriba, toca sus muñecas y antebrazos con las puntas de sus dedos. Después que unos minutos de caricias, utiliza los labios, los dientes y la lengua para lamerla y mordisquearla suavemente en el centro de la muñeca.

Cuello:
Tanto con las manos como con la boca, las caricias en el cuello son muy sensuales y placenteras. A ellas les encanta que les aparten el cabello de la nuca y que el chico bese esta zona, sintiendo su respiración.

Orejas:
Acércate a su oreja y susúrrale algo. Luego muerde suaventeme su lóbulo y desliza tus labios húmedos por toda la oreja.

En la boca:
Es el rincón de los besos por excelencia. Si ya te has cansado de los típicos muerdos, ¿qué tal algunas técnicas para renovar tu repertorio?

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