El egoísta, el conejito Duracel, el experto… ¿Qué chico te hace perder el sentido?

¿Es tu chico una bestia parda? ¿O se parece más a un tierno gatito? Con el tiempo hemos aprendido a transformar las carencias masculinas en la cama en auténticas virtudes. Apréndete los prototipos de amante, ¡y ahórrate sorpresas!

La revolución sexual femenina ha hecho que las mujeres tomemos la iniciativa en situaciones antes impensables. Además, hemos sido capaces de darle la vuelta a la tortilla cuando no quedamos sexualmente satisfechas.

Antes, una mujer que no tenía orgasmos era una frígida; ahora, si ella no goza puede que sea porque él no es demasiado hábil. En cualquier caso, una debe aprender a sacar el máximo partido de sus relaciones sexuales, por lo que conocer los puntos fuertes de tu chico puede abrirte las puertas a formas de placer desconocidas para ti.

Analiza cómo es la cama y sabrás qué hacer para volverlo loco. Luego le tocará a él devolverte el favor…

El conejito Duracel

Le encanta el sexo y nunca parece tener suficiente. Su aspecto de chico malo, resultado de la mezcla de hombre maduro y rebeldía adolescente es capaz de hacer perder la cabeza hasta a las más recatadas.

Para que caiga rendido a tus pies tendrás que ponerte a su altura. Una vez hayas tomado la inicitava (aquí tienes que ser tú la que rompa el hielo), entraréis en una competición por ver quién lleva las riendas.

¿No le gusta tanto el sexo? Prepárale una noche ‘non stop’ con sesión de ejercicios tántricos incluida. Así alcanzarás el orgasmo cómo y cuando quieras.

El alumno rezagado

Este tipo de chicos sólo han tenido relaciones sexuales con una mujer, por lo que tú serás la maestra encargada de ampliar sus conocimientos. El principal inconveniente que encontrarás al compartir cama con él es su falta de seguridad, pero después de los juegos previos su torpeza habrá desaparecido.

Si quieres sacar lo mejor de él, tendréis que intercambiar los papeles y que sea el alumno el que de lecciones a la profesora. Este cambio de roles le excitará más si te dejas llevar y finges que es la primera vez que te tocan “ahí” o que te “hacen eso”. No olvides darle pistas si ves que pierde la confianza.

El que va con el freno de mano puesto

Este chico tiene menos detalles que un Seat Panda y es que la imaginación no es lo suyo. El aburrimiento en el sexo puede ser mortal para vuestra relación, así que tendras que echarle una mano…

Tu misión es descubrirle todas las posibilidades que tiene el sexo, desde posturas sexuales hasta juguetes eróticos. Al principio le costará un poco deshinibirse, por lo que debes reforzar su autoestima alabando cada una de sus habilidades y sus atributos.

El experto

El buen amante tiene que pasar muchas pruebas antes de merecer el título de experto. Debe tenr un físico imponente y ser tan bueno en los preliminares como en los minutos siguientes al coito. Si has topado con uno de estos hombres, ¡no lo dejes escapar!

Se sorprenderá si tomas las riendas y eres tú la que manda en la cama. Como ya conoce muchas técnicas, tu mejor arma será la sutileza: empieza con caricias sin dejarle muy claro cuál va a ser el siguiente paso. Una vez en la cama, decide qué hacer en cada momento, en qué posición y de que manera.

El más rápido del Oeste

No es que sea un amante de las películas de Clint Eastwood, sino que los nervios y la impaciencia hacen que siempre te quedes a medias. Si él está alcanzando el éxtasis y tú sólo notas un ligero cosquilleo está claro que tenéis un problema de ritmo. Lo mejor es que le enseñes a controlar su nivel de excitación.

Durante los juegos previos, podéis jugar a contener el orgasmo. Así aprenderá a controlar su excitación y con el tiempo durará más. Si no quieres quedarte a medias, es él quien debe empezar con las caricias y besos, tú solo tienes que dejarte querer y luego hacer que él te alcance, algo que no le costará.

El egoísta

Por lo general, son hombres con éxito: son líderes en su trabajo, tienen buena apariencia y consiguen a la mujer que se proponen. Prefiere hacerlo con las luces encendidas o frente a un espejo, porque concibe su cuerpo como una obra de arte que la humanidad no puede perderse.

Con estos chicos es mejor no juntarse, pero si ya estás metida en “faena” lo mejor es que le des un escarmiento. Que vea que no te sorprenden sus abdominales y mucho menos sus habilidades seduales de las que tanto presume. Tienes que jugar a ser una mujer exigente, para que se le bajen un poco los humos y relamente se esfuece por complacerte.

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Autor: Ana Pitarch

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