Dudas fuera: La falta de deseo

Dudas fuera: la falta de deseo sexual

El deseo sexual inhibido se refiere al bajo nivel de interés sexual, en el cual una persona no comenzará ni responderá al deseo de actividad sexual en la pareja. Al igual que casi todo en sexología, puede ser primaria (por lo tanto nunca habría sentido mucho deseo sexual) o secundaria (solía sentir deseo sexual, pero ya no lo tiene).

La falta de deseo sexual puede estar relacionado con la pareja (es decir es con ella con quien no le apetece) o puede ser general (no le apetece con nadie). En muchas ocasiones, el deseo sexual no está inhibido, sino que ambos compañeros tienen niveles de interés sexual diferente y por ello tienen problemas. Es decir, alguien puede afirmar que su pareja tiene falta de deseo cuando, en realidad, es él/ella los que son muy exigentes sexualmente.

Podemos hablar de la falta de deseo como uno de los problemas más comunes actualmente. Sus causas son muchas y variadas. Algunos medicamentos, la falta de ciertas hormonas, un alto nivel de estrés… pueden contribuir en la disminución del deseo.

En otros casos, son los problemas de la convivencia como las luchas de poder, la mala comunicación entre la pareja, los conflictos, la propia rutina, la falta de afecto… los causantes de la inhibición.

No podemos olvidar que también hay personas que han desarrollado a lo largo de su vida actitudes negativas hacia el sexo, ya sea por una estricta educación, normalmente acompañada de una férrea moral religiosa, o bien porque acontecimientos traumáticos de su vida (abusos, violaciones, malos tratos en la pareja…) la han hecho desarrollar esa actitud negativa.

Estos que he nombrado son algunos de los ejemplos que pueden propiciar un bajo deseo sexual, pero no son los únicos, ya que cada persona es diferente y por lo tanto única en su deseo.

La falta deseo puede enmascarar otros problemas sexuales: anorgasmia, problemas de erección, falta del control eyaculatorio…, ya que si el sexo nos hace sentir mal dejaremos de querer hacerlo.

Es un problema que es necesario poner en manos del sexólogo ya que el miembro rechazado se puede sentir muy herido. Pero para prevenir no debemos olvidar:

-Que las muestras de afecto no siempre piden sexo, ya que si nos falta el sexo los abrazos, caricias, besos… nos hacen sentir deseados y queridos.

-Que existen más maneras de intimidad con la pareja, si solo nos acercamos para tener relaciones y deja de haberlas, nos encontraremos muy lejos de la pareja.

-Que debemos dedicarnos tiempo en compañía y de calidad, porque es necesario disfrutar de la pareja y con la pareja, además de comunicarnos de manera amistosa y comprensiva, para superar juntos los problemas.

Imagen de Gisele Basics

Irene Liñares es licenciada en Psicología Clínica por la Universidad de Santiago, y experta en Sexología. Tiene una amplia experiencia como educadora y asesora sexual. Actualmente dirige la clínica Ishtar de Psicología Sexual y de Pareja

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