¿Eres de las que cree que con pedir perdón es suficiente?

¿Crees que pidiendo perdón está todo solucionado o que la otra persona siempre está obligada a perdonar?

Después de una larga experiencia como psicóloga de pareja, puedo afirmar que de nada o poco sirven las palabras cuando no se hace nada más por el otro.Es aconsejable pensar en hacer algo más que hablar en vez de considerar rencorosa a la pareja.

¿Pero en qué consiste pedir perdón y/o perdonar? En primer lugar tiene que darse la situación en que una de las partes ha ofendido, perjudicado o dañado a la otra. Puede ocurrir que quien ha ofendido niegue lo ocurrido, lo minimice o incluso eche la culpa de lo ocurrido al otro. En ocasiones extremas, solamente cuando las pruebas son flagrantes e indiscutibles, no queda más remedio que asumir el error, la imprudencia o la negligencia cometida.

¿Y qué se hace a continuación? Pedir perdón, como si fuera una fórmula mágica que hiciera desaparecer en ese instante las consecuencias del daño producido y con la esperanza de que la otra parte olvide, a ser posible, al momento. Sigamos analizando.

Por lo general se pide perdón ‘por lo que uno ha hecho’: ‘me equivoqué, no me di cuenta, no sé qué me pasó, no quise hacerlo…’. Pero todavía nos faltan algunos elementos que raramente encontramos en la petición de perdón.

El siguiente paso tras reconocer que se ha hecho algo mal, sería comprender el daño causado, saber ponerse en el lugar del otro y ser conscientes hasta dónde han llegado las consecuencias de nuestra acción, consciente o inconsciente: ‘te pido perdón porque entiendo que te ha dolido, que he roto tu confianza en mi, que te he perjudicado con ciertas personas, que mis actos te han afectado de esta manera, etc.’

El bonito colofón no consiste tanto en prometer que nunca más ocurrirá, sino ponerse manos a la obra y reparar el daño causado. Asumiendo la responsabilidad de las consecuencias de nuestros actos podemos ganarnos de nuevo la confianza de quien esperamos ser perdonados. De no ser así, la otra parte tendrá la impresión de que no hay interés, ni intención real de subsanar la situación, por lo que le será difícil creer en el arrepentimiento expresado y clausurar así el evento con su olvido.

¿Quieres de verdad ser elegante y sobre todo ser eficaz? Cuando hagas daño, voluntaria o involuntariamente, pero sea de tu responsabilidad, no pongas a la persona ofendida en ‘obligación’ de otorgarte o no su perdón. Simplemente ponte a reparar en silencio aquello que se rompió, hasta que lo dejes en mejores condiciones que en las que lo encontraste. Así, el éxito lo tienes asegurado.

mila
Mila Cahue
es la autora del libro “Amor del Bueno”, primero de la colección “Tu Vida en Positivo”, editado por JdJ Editores y Actitud de Comunicación. Es Licenciada en Psicología por la Universidad Autónoma de Madrid y especializada en relaciones de pareja en el Centro de Psicología Álava Reyes.

Autor: Mila Cahue

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