No te quedes con las ganas
Elegir la postura ideal es un buen comienzo para un exitoso final. Abre el Kama-Sutra y ojéalo si aún no tienes predilección por una en especial. Si por lo contrario ya tienes postura preferida, ponla en práctica con tu pareja. Algunas mujeres disfrutan con el tradicional misionero y a otras les van más las acrobacias. Todo es cuestión de gustos y de anatomía, ya que la sensibilidad de cada uno depende del propio cuerpo.
Para alcanzar el camino al placer debes mantener una actitud activa. No lo dejes todo en manos de tu pareja, tú también debes mover la pelvis y qué caray, ¡el cuerpo entero! De esta manera podrás intensificar el placer en las zonas que más te gusten. Además, tienes que decirle a tu pareja cómo te gusta que se mueva. Si prefieres unos movimientos lentos al principio, que vayan aumentando de ritmo hasta la explosión, o si te gusta que te acaricie el pecho o los muslos.
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