Síndrome pre-menstrual: ¿Cambia con la edad?

El síndrome pre-menstrual, son una serie de síntomas físicos y emocionales que experimentan las mujeres antes de la menstruación. Varía con la edad y la salud de la mujer. Está relacionado con factores biológicos, sociales y culturales. Las mujeres más jóvenes lo suelen padecer con mayor intensidad.

Síntomas del síndrome pre-menstrual

Se pueden diferenciar entre síntomas físicos y emocionales. Como síntomas físicos podemos hablar de sensibilidad o dolor mamario, inflamación abdominal, dolor de cabeza hinchazón en general cambios en los patrones alimentarios o trastornos del sueño. Los cambios de humor, la irritabilidad, episodios de ansiedad, tensión, angustia o cambios de patrones del sueño son síntomas emocionales que se pueden experimentar en el proceso pre-menstrual.

Las mujeres que toman anticonceptivos mantienen sus hormonas “bajo control” y los síntomas pueden ser más leves o incluso anularse. Los síntomas pueden volver en la pre-menopausia, momento en que se aconseja dejar de tomarse anticonceptivos.

Cambios del síndrome premenstrual con la edad

A partir de cierta edad, las mujeres padecen algunos cambios provocados principalmente por el sistema hormonal. Son importantes porque marcan los cambios en todos los procesos metabólicos del organismo.

 

 

Cerca de los 40-45 años las mujeres se encuentran en la pre-menopausia. Este proceso puede provocar que sufran diferentes síntomas que empeoran al llegar a la menopausia. Una vez hemos llegado a la década de los 50, entramos en esta etapa. En este momento, las mujeres empezamos a tener ciclos menstruales más irregulares. El nivel hormonal decae y los síntomas pre-menstruales se pueden confundir con una pre-menopausia.

Recomendaciones para minimizar los síntomas a cualquier edad 

La clave es llevar un estilo de vida saludable, con todo lo que ello implica:

  • Realizar ejercicio físico a diario.
  • Limitar la ingesta de sal y azúcar.
  • Beber 2 litros de agua como mínimo al día para hidratarte, evitar gaseosas y café.
  • Seguir una dieta balanceada con las proteínas, hidratos y nutrientes necesarios.
  • Dormir las horas adecuadas.
  • Mantener los niveles de estrés y ansiedad controlados. Puedes ayudarte realizando ejercicios de meditación, relajación o Yoga.

Si los síntomas son muy intensos o molestos, no dudes en acudir al ginecólogo para que te recomiende el tratamiento adecuado. Es importante seguir un estilo de vida saludable y sentirse plena física y emocionalmente.

Imágenes: Vix, Blogmujeres.

Autor: Virginia Bruno

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