Si sientes miedo, huir no es la solución

Si sientes miedo, huir no es la solución. He visto personas huir hacia cualquier lugar, esperando encontrar una vida diferente. Normalmente cuando una persona huye es porque en muchos casos coexisten factores internos y externos que convierten en inaguantable el momento presente. Pero cuando huimos del miedo en vez de afrontarlo, los problemas que se nos presentan son varios. El primero es que tanto los factores internos como externos continuaran con nosotros, y por ende, difícilmente se irán de nuestra cabeza.

En segundo lugar, y tal vez este hecho sea el peor, es que todo aquello negativo que te ha sucedido y de lo que intentas huir, seguirá contigo, y se irá contigo. Te acompañará en el viaje de huida y te producirá un dolor que no cesará, sino que estará en tu mente repetidamente para que pienses de verdad en ello. Así es como actúa nuestra mente cuando no aprendemos de algo que nos ha ocurrido.

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Si por lo contrario decidimos que no debemos huir de nuestros miedos, temores o preocupaciones, ¿cuál es la solución? Algo muy importante que podemos hacer es poner distancia, que es muy distinto a huir. Ponerle distancia es primero observar el problema como si fuera desde la óptica de alguien que no pertenece al problema, pedir a una persona de tu confianza que te haga de mentor para ese problema, compartirlo, y si por alguna razón se determina que lo mejor es apartarse de ese foco, puedes hacerlo sin irte lejos físicamente y atendiendo a como te sientes, y respetando aquello que sucedió para que se pueda aprender de ello.

En este proceso de anti-huida miramos hacia delante, para sentir que cerramos una etapa, nos despedimos de lo ocurrido, y de esa manera evitamos crearnos una mochila pesada que no nos pertenece. Ánimos.

Imágenes: Pinterest

Autor: Ivo Güell

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