Recupera la línea con la Dieta de la Zona…¡adiós a los michelines!

Las Navidades nos han dejado a todos muchas alegrías y un exceso de ‘equipaje’ que se traduce en un par de kilos de más. La Dieta de la Zona es la forma más saludable de librarnos de ese sobrepeso y volver a la rutina con una alimentación equilibrada.

La Dieta de la Zona es algo más que un régimen de adelgazamiento, en realidad es un método de alimentación saludable que siguen miles de personas en todo el mundo, entre ellas muchísimas celebrities como Jennifer Aniston, Madonna, Brad Pitt o Cindy Crawford.

El departamento de nutrición de Clínica Ordás recomienda La Zona para quienes quieren alimentarse de una forma correcta y mantenerse en su peso ideal y de paso mejorar el rendimiento físico y mental e incluso retrasar el envejecimiento.

La nutricionista de la Clínica Ordás, Patricia García, nos ha preparado un sencillo manual para ‘estar’ en La Zona, con información, consejos y un menú tipo para librarnos del exceso de peso de las Navidades. ¡Toma nota!

Qué es la Zona
Más que una dieta, la Zona es un estilo de alimentación saludable que se basa en la regulación hormonal de los eicosanoides, mediante:

  • El control de los niveles de glucosa e insulina, aportando en cada comida las proporciones justas de carbohidratos (40%), proteínas (30%) y grasas (30%)
  • Aporte diario de ácidos grasos Omega 3, fundamental para la mejora del perfil lipídico (disminución niveles colesterol total, colesterol LDL, niveles de triglicéridos y aumento del nivel del colesterol HDL “bueno”).

Lo mejor de La Zona es que no se basa en la restricción de alimentos, no hay alimentos prohibidos sino que se aprende a tomarlos en las proporciones adecuadas para el organismo. Es un tipo de alimentación fácil de seguir aún cuando comemos fuera de casa.

Tratamiento

De manera general se recomienda realizar cinco comidas diarias, tres principales y dos tentempiés sin dejar pasar en ningún caso más de cinco horas entre cada comida.

La Zona es una dieta totalmente individualizada ya que cada persona requiere un aporte nutricional distinto dependiendo de sus necesidades (peso, talla, ejercicio físico…), por lo que se recomienda que sea un “especialista en la Zona”, quién determine las necesidades de cada persona.

El nutricionista le ayudará a aprender su nueva forma de alimentación, saber combinar los alimentos y las cantidades necesarias en función de la grasa corporal, la masa magra y la actividad física que se realiza.

Éstas son algunas recomendaciones generales para poner en práctica La Zona:

Imaginamos que comemos todo en un plato llano que dividimos en tres partes:

Una de las partes es la cantidad de proteínas que se debe comer. Debemos llenarla con el equivalente a la palma de la mano en grosor y en extensión. En la Dieta de la Zona no deben faltar nunca la parte de proteínas en el plato.

Las otras dos partes pueden llenarse con varias opciones:

  • Llenamos una tercera parte de verduras y otra de fruta.
  • Si preferimos no comer fruta, podemos sustituir el tercio del plato de fruta por más verdura.
  • También podemos elegir pasta, arroz o patatas, como fuente de carbohidratos. Si es así sólo llenaríamos una de las dos terceras parte en que hemos dividido ese plato dejando otra sin nada.

El aceite de oliva será la grasa insaturada que añadamos a la dieta. La dosis correcta para cada plato es de una cucharada sopera.

Un día de dieta

Éste sería un menú tipo para un día alimentándonos según La Zona:
Desayuno:

  • Un vaso de leche desnatada (250 ml), a la que se puede añadir un poco de café ó té (mejor si es descafeinado).
  • Pan integral + una cucharadita de aceite de oliva + Jamón Serrano ó Pavo ó Queso fresco.
  • 1 pieza de fruta.

1/2 Mañana:

  • 1 pieza de fruta + 3 almendras + Queso fresco.

Comida:

  • Coliflor a la vinagreta.
  • Pollo al horno con champiñones.
  • 1 Naranja.

1/2 Tarde:

  • 1 Yogur desnatado + 1 Nuez.

Cena:

  • Gazpacho.
  • Merluza a la plancha con pimientos asados.

Tiempo estimado para obtener resultados

A partir de diez o quince días empezamos a notar la disminución de peso y volumen que será gradual y progresiva. La perdida de peso depende de la persona, pero aproximadamente perderemos medio kilo a la semana. Como es un método basado en pautas saludables de alimentación la pérdida es constante y se mantiene. De esta forma, al perder el peso de forma gradual y no brusca y además cambiar nuestros hábitos, evitamos que se produzca el temido efecto rebote ó yo-yo.

Beneficios

  • Mejora el rendimiento físico y mental.
  • Mejoran los procesos inflamatorios que se pudieran padecer en el momento del comienzo de la dieta.
  • Se normalizan los niveles de colesterol y triglicéridos.
  • Se controlan los niveles de glucosa e insulina. Los “picos” de insulina son los que provocan la acumulación de grasa en el organismo.
  • Disminuye el envejecimiento. Aumenta nuestra capacidad antioxidante por lo que se consigue disminuir la acción de los radicales libres responsables del envejecimiento cutáneo.

Fuente: Clínica Ordás

Tel. 91 3431432

Autor: Ana Pitarch

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