Quiero controlar todo, ¿Cómo terminar con esa obsesión?

Cuando el control se vuelve obsesión, debemos erradicarlo, nos limita, no nos deja crecer, ni disfrutar de una vida plena. Debemos ser conscientes que la situación actual en la que vivimos, es de una gran inestabilidad, por lo que el miedo ante esa situación, intensifica el deseo de querer controlar todo.

Beneficios que aporta tener cierto grado de control

  • Poder disciplinarte.
  • Ser organizado.
  • Lograr cumplir al máximo tus propósitos.
  • Mantenerte en forma y sano.
  • Prever problemas.
  • Tener una rutina lógica, para hacer muchas más actividades.

El problema ocurre cuando hay un exceso de control, la persona se vuelve autoexigente, tiende a pensar que si no está todo bajo control la vida se puede desmoronar.
La sensación de control actúa como una droga, al no tenerla se puede sentir angustia, malestar, inseguridad. En esos momentos, toda la atención se dirige al control y a la búsqueda de esa sensación. Pero nunca se puede conseguir el control absoluto, de esa manera se siente mucha tensión, elevado nivel de estrés, sensación de inseguridad y malestar.

¿Qué hacer para terminar con esa obsesión?

Seguridad en uno mismo: Tienes que aceptarte, tener confianza en tus acciones, y saber que si hay algo que no te gusta tienes el poder para cambiarlo. Puedes hacerlo.
Aceptar que hay cosas que están fuera de nuestro control: Podemos controlar lo que está relacionado con: opiniones, comportamientos, juicios personales, mientras que las cosas que tienen que ver con las actitudes y los hechos de los demás no podemos controlarlo. Tenemos que aceptarlo.
Aprender a soltar: Dejar fluir eso que no podemos controlar. Disfrutar más de la vida, no reprimirnos, ni limitarnos tanto, ser libres de nuestras propias ataduras.
Delegar: Es importante aprender a delegar tareas en otras personas, para no convertirnos en personas estresadas, irritables, ansiosas.


Ser más flexibles: Olvidarse de planear el día desde que te levantas hasta que te acuestas. Dejar que las cosas nos sorprendan, sin tener todo perfectamente controlado.

Recordad que la obsesión por el control responde a el miedo, debemos preguntarnos: ¿miedo a qué? Al darnos cuenta y aceptar que hay cosas que no podemos controlar, estamos dando un gran paso para vivir más libres. Junto con otros, que no quieren ser controlados, cada uno con sus posibilidades, sintiendo el apoyo cuando se necesite, pero sintiéndose libres de actuar y decidir. Si logramos soltar ese comportamiento, viviremos más sanos en mente y cuerpo, con armonía y paz.

Imágenes: Autorrealizarte, Heidi Seidl,123rf.

Autor: Virginia Bruno

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