¿Qué hacer con los celos?

Toda persona sentirá,en más de una oportunidad,emociones que tienden a ser rechazadas: enfados, miedos, culpas, celos ,vergüenza… Todas ellas, lejos de ser negativas, como se las suele considerar, pueden ser portadoras de una enseñanza que, basta descubrir, para incorporarla y transformarla en un aprendizaje más.

Si bien es cierto que cuando el estado emocional es negativo incidirá hasta en el desarrollo de enfermedades y, que, las emociones positivas influyen favorablemente sobre el bienestar físico y psíquico; no toda emoción de las llamadas negativas es sólo eso; negativa.

No está bien visto que alguien sea celoso, envidioso o que tienda al enfado a menudo. No está bien visto que una persona sea ansiosa, aburrida, iracunda o vergonzosa.
Cada persona, en múltiples oportunidades ,se enfrenta a estas sensaciones que querrá controlar y eliminar por saber que no son “buenas”.

“Si hablamos de emociones buenas y emociones malas, les damos una valoración moral que nos impide comprender su razón de ser. Y ésta es una lección inadecuada que aprendemos desde niños –como señala el Doctor Levy–. El problema es que cuando pienso que una emoción es mala tiendo a eliminarla, así que me pierdo la posibilidad de aprender lo que tiene para enseñarme, y entonces en lugar de aprovecharla sólo la padezco”.

Pero no basta con querer controlarlas; parecen incontrolables. Reaparecerán tantas veces como quien las vive; o las padece, no sepa que cada manifestación representa una señal de algo que la persona tiene pendiente consigo mismo; algo a conocer y resolver. Tratar de coartar la emoción es perder otra oportunidad de aprender.

Para acceder a la enseñanza que cada emoción trae consigo, en principio, es necesario que se acepte que no son “malas”,que cuanto más se las reprima más fortalecidas volverán y su enseñanza resultará menos posible.

Más útil que tratar de evitarlas es tomar conciencia de su sentido: mostrar “eso” que a una persona no le gusta de si misma .

Sentir celos implica ‘decirse ‘ que hay alguien que tiene más o mejores valores personales que uno mismo, y el gran riesgo que traen es la amenaza de pérdida de alguien o de un lugar de privilegio.

Los celos se emparentan con una sensación de poca valía personal ,implican falta de autoestima, de valoración; pueden surgir ante nada,ante nadie,basta la sensación de minusvalía para que los riesgos estén siempre a mano.
Todo y cualquiera puede valer más que uno mismo; por lo tanto todo desata la emoción.
‘Ponerse celoso’ no modifica la situación y modifica a la persona celosa.

CONSEJO:Más que sufrir los celos por la aparición de alguien amenazante en la pareja, en una relación de amistad o laboral, es recomendable intentar transformar lo que a la persona le molesta de si mismo: ese sentimiento de autodesvalorización que lleva a una dependencia emocional causante de los celos.

El consejo es, por tanto, no padecer las otras presencias sino superar las propias limitaciones. La aparición de los celos pone en evidencia los aspectos no aceptados de uno mismo: esos que se deberán modificar.

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Autor: Mariana Fiksler

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