Este tipo de productos que llenan las estanterías de los supermercados ha sustituido los azúcares y las grasas por otro tipo de sustancias que les proporcionan sabor y color y les restan calorías. No es nada nuevo: lo light es también lo descremado o lo desnatado. Es, por ejemplo, el caso de los lácteos. Pero hay otras formas de conseguir productos ligeros. Para que el aporte de calorías se reduzca los fabricantes añaden un elevado porcentaje de agua para reducir la grasa.
Cuidado con los productos etiquetados con la famosas palabra 'Light' Otro argumento lógico para controlar el número de calorías que se ingieren es reducir la ración de comida. La ecuación es lógica: a menos cantidad, menos calorías. Aunque, evidentemente, esta no es la forma más honesta de determinar la ligereza de los productos. No te limites a valorar exclusivamente si un producto engorda o no. Para llevar una dieta equilibrada debes tener en cuenta su composición nutricional. ¿Cuántas calorías aporta? ¿De qué tipo? ¿Cuántas vitaminas? ¿Cuántas proteínas?... Haz un análisis completo.
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