La forma que tienes de interpretar el mundo influye en tu salud

Antes de empezar con el artículo me gustaría que dedicáramos un momento a pensar cómo vemos el mundo, la gente, las relaciones, la justicia, el futuro… Hay cosas buenas y malas, pero si tuviéramos que definirlo ¿Lo haríamos de un modo positivo o negativo?

Seguramente dependerá del momento y de nuestras vivencias, quizá nos cueste responder o no le demos importancia, pero debemos pensar que es la base de la mayoría de los problemas emocionales. Para poder contestar a la pregunta necesitamos examinar todos los datos que conocemos y en función de eso extraer nuestras propias conclusiones. Sin embargo, hay ocasiones en que nuestra mente no trabaja de esa manera y mantenemos una serie de creencias que tienen poca o nula relación con la realidad.

Cuanto más apoyemos esas falsas creencias mayor será su influencia en nuestras interpretaciones y mayor será la probabilidad de desarrollar problemas psicológicos ante situaciones por ejemplo de tensión o malestar.

Existen infinidad de creencias irracionales, que deben su nombre precisamente al carácter falso y poco objetivo, pero las más perjudiciales para nuestra felicidad fueron estudiadas a mediados del siglo pasado y todavía se mantienen. Veamos cuáles son:

  1. Tener la necesidad que ser amado y respetado todo el tiempo por la mayoría de personas de mi entorno.
  2. Tener que ser competente y capaz de lograr todo lo que me propongo y no cometer errores.
  3. Es horrible y catastrófico que las cosas no salgan como quiero.
  4. Las desgracias humanas tienen un carácter externo, los responsables son los acontecimientos.
  5. Debo preocuparme ante cualquier situación nueva o peligrosa.
  6. Debo preocuparme todo el tiempo de los problemas de los demás.
  7. Cada problema tiene una solución correcta y es terrible no encontrarla.

ojos-mundo2

Al evaluar estas reglas de vida observamos en primer lugar que se trata de normas inflexibles e inalcanzables, sin embargo, continuamente las estamos aplicando para valorar situaciones concretas. Por ejemplo, ‘no puedo vivir si mi pareja me deja’, ‘me siento avergonzado porque ayer cometí un error en el trabajo’, ‘estoy mal porque he tenido un accidente’, y un largo etcétera de pensamientos irracionales que realmente no los necesitamos para nada.

Si mantenemos esas creencias será imposible ser feliz porque estaremos tristes si alguien no nos quiere, estaremos en tensión siempre porque el futuro es incierto, siempre preocupados porque alguien tendrá un problema y cualquier acontecimiento negativo sería una tragedia insoportable. Sin embargo, no os preocupéis porque podemos empezar ahora mismo a modificar estos pensamientos para que no sean un lastre en nuestra vida. ¿Cómo erradicarlos? Seguid estos dos pasos:

El primer paso es transformar estos pensamientos en otros más positivos y realistas. Para ello nos basaremos en situaciones que hemos vivido que los contradicen, ejemplos de otras personas que pueden servirnos como guía o investigar cómo piensan las personas cercanas más felices. El segundo paso es aplicar esos nuevos pensamientos en las situaciones que vivimos a diario. Mirar bajo el nuevo prisma los acontecimientos y ver si realmente describen mejor la realidad. Así conseguiremos darles más fuerza y mayor credibilidad.

Mi propuesta para estas creencias son otras que describen mejor la realidad, son más objetivas y más flexibles:

  1.  No necesito que todos me quieran y tampoco en todo momento.  Me gustaría que la gente que aprecio me quisiera, y es probable que sea así. Si alguno no me quiere tampoco pasa nada, hay más gente que lo hará.
  2. Cometer errores es algo tan normal que ni siquiera voy a darle importancia. A veces me esforzaré más de la cuenta en no cometer errores, pero aún así, se me podrá escapar alguno y eso lo único que quiere decir es que soy humano.
  3. No me gusta que las cosas no salgan como quiero, pero a veces saldré ganando y otras perdiendo. Me tendré que conformar con que a veces las cosas salgan como los demás quieren, que también tienen derecho.
  4. Las desgracias humanas dependen de muchos factores, pueden ocurrir situaciones negativas como accidentes, enfermedades, otras personas… pero en el fondo podré responsabilizarme de mis propias emociones y con esfuerzo cambiarlas si quiero.
  5. Todas las situaciones futuras son nuevas y pueden ser peligrosas, pero por mucho que lo piense puede ocurrir algo malo, así que voy a relajarme y pensar que también pueden ser positivas y seguras. A veces tendré razón y otras no.
  6. Siempre hay alguien en mi entorno que tiene algún problema igual que lo puedo tener yo. Esto puede ser un inconveniente pero tanto como para no poder ser felices no.
  7. Hay muchas maneras de solucionar los problemas, no sabré hasta que no pase el tiempo si lo habré solucionado bien o mal, así que voy a decidir en función de lo que pienso ahora, y si me equivoco me acordaré del segundo pensamiento de este listado.

Si aceptamos estas creencias ¿será todo feliz y no tendremos problemas ni lo pasaremos mal? Pues claro que no, siempre tendremos momentos malos y pasaremos por todas las emociones posibles, pero sí tendremos menos emociones negativas y las que tengamos serán menos intensas y de menor duración. Lo único que tenemos que hacer es empezar a ponerlas en práctica y llegar a creerlas. ¡Haced la prueba!

Raúl Gutiérrez

Raúl Gutiérrez es psicólogo y autor del libro Autoestima, habilidades sociales y asertividad.

 

 

 

Imágenes: fondosni

 

Autor: Raúl Gutiérrez

Comparte esta noticia en

Escribe un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *