¿Gripe? No, gracias

Con la llegada del frío es muy fácil pillar un resfriado o algo peor: la gripe. Prevenirla es posible sin necesidad de tener que vacunarse ni tomar fármacos. Pero, ¿qué puedo hacer?

Como siempre, la mejor arma que tenemos para prevenir cualquier tipo de enfermedad o de patología es la alimentación. Ingerir de forma habitual los alimentos que nos aporten todas las vitaminas, minerales y nutrientes que necesitamos favorece que el cuerpo humano disponga de las defensas necesarias para hacer frente al ataque de este virus tan molesto y que obliga a dejar cualquier actividad durante al menos una semana.

Es fundamental en esta época del año aumentar, sobre todo, el consumo de los alimentos ricos en vitamina C como es el caso de la naranja y el kiwi, así como el pomelo, el limón o las fresas y otros alimentos como los pimientos o las coles.

El selenio tampoco debe faltar en la dieta. Está presente en alimentos como los huevos, los cereales, carnes y pescados y legumbres, que también son ricas en zinc, al igual que los mariscos, frutos secos, hígado y queso curado. Precisamente, los lácteos, sobre todo, los yogures son una de las mejores armas para fortalecer las defensas, ya que poseen bacterias que ayudan a regular el sistema inmunitario.

La jalea real igualmente contribuye a reforzar las defensas del organismo, así como los alimentos ricos en vitamina A (lácteos, hígado y huevos) y E (carnes, cereales integrales, frutos secos, espinacas, calabazas, acelgas…) y en hierro (almejas, soja, lentejas, espinacas, acelgas y carnes).

El ácido fólico es otra buena arma para hacer frente al ataque de los virus porque también ayuda a que el organismo tenga más defensas. Alimentos como las verduras de hoja, legumbres o cereales contienen una cantidad importante de ácido fólico.

Recuerda dormir mucho y bien para que el cuerpo descanse y no olvides mantener a raya el estrés, porque las situaciones de tensión y nerviosismo bajan las defensas del organismo. Evita cambios demasiado bruscos de temperatura y disfruta de baños y duchas a diferentes grados para que el cuerpo se acostumbre a esos cambios.

Otros consejos a seguir son lavarse las manos con frecuencia, mantener el grado de humedad adecuado en el hogar, ventilar las habitaciones y tratar de no estar en espacios cerrados en los que se concentre mucha gente, ya que son áreas en las que fácilmente se puede producir el contagio del virus de la gripe.

Tampoco te olvides de hacer ejercicio diariamente de forma moderada porque la actividad es favorable para el sistema inmunológico. De hecho, las personas activas llegan a resfriarse hasta un 25% menos que las que llevan una vida sedentaria.

Y si, lamentablemente, ya han aparecido las primeras señales de resfriado o de gripe, estas pautas alimentarias siguen siendo igualmente útiles para paliar sus síntomas. Además, en estos días recuerda tomar líquidos para evitar que las mucosas puedan resecarse. Opta por zumos naturales de las frutas con alto contenido de vitamina C y té de canela con miel o limón y reduce el café porque favorece la deshidratación. También es de gran ayuda el caldo de pollo.

Aparte de la dieta, las últimas investigaciones han puesto de manifiesto que los complementos probióticos pueden contribuir a reducir síntomas de la gripe, como la tos o la fiebre, pero para notar sus efectos deben consumirse de forma habitual durante el invierno, sin que sustituyan a una correcta y equilibrada alimentación.

Autor: Eva Sereno

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