Falsos mitos sobre el desayuno y el ejercicio físico

¿Se pierde más peso realizando ejercicio físico sin haber desayunado? ¿El desayuno debe ser más rico en hidratos de carbono o en proteínas? ¿Es más conveniente ejercitarse por la mañana o por la tarde? Estas tres preguntas hallarán respuesta hoy, gracias a los datos que nos han ofrecido los expertos de Pronokal Group y del Centro Wellness Àccura Bruc, que han cerrado un acuerdo de colaboración en los últimos días.

Respecto a la primera pregunta, la respuesta es contundente: NO. Según nos explican desde Pronokal Group, realizar ejercicio físico sin haber desayunado no sólo no nos hará perder más peso sino que, además, es perjudicial para nuestra salud.

Para empezar, ralentizará nuestro metabolismo y puede provocarnos hipoglucemias y cuadros de ansiedad. Y, para continuar, castigará nuestros músculos para obtener de ellos la energía que no le hemos facilitado con un buen desayuno. Debemos tener en cuenta que cuando nos despertamos llevamos unas ocho horas sin ingerir ningún alimento y que durante el sueño podemos quemar hasta 500 kilocalorías. De ahí que sea importante que repongamos nutrientes para empezar con energía el día.

Sobre qué y cuánto debemos desayunar, la respuesta dependerá de si tenemos sobrepeso o no. Según nos ha aclarado la responsable de nutrición de PronoKal Group, Graciela Moreira, “si no hay sobrepeso, el desayuno deberá aportar mayor proporción de hidratos de carbono con baja carga glucémica para poder disponer de mayor energía durante el día. Sin embargo, si hay sobrepeso el desayuno deberá aportar más proteínas y un mínimo de hidratos de carbono de fácil digestión”.

Los alimentos que, según Graciela Moreira, deben estar presentes en nuestro desayuno (su cantidad dependerá de los detalles que se han comentado anteriormente) son:

  • Lácteos: La leche es una excelente fuente de calcio y debe estar presente en nuestro desayuno siempre que no seamos intolerantes. En este caso, podemos sustituirla por leches libres de lactosa , por yogures o por quesos frescos.
  • Frutas: Es mejor que desayunemos una pieza de fruta entera que un zumo. ¿El motivo? Tiene menos azúcar y un mayor aporte en fibra, vitaminas y minerales.
  • Cereales: El pan, las tostadas o los cereales deberían estar presentes en nuestros desayunos. Y a ser posible en sus versiones integrales, para mejorar el tránsito intestinal. Como ya podéis imaginar, la bollería no debe hacer acto de presencia en nuestro desayuno (salvo cuando queramos darnos un merecido capricho) porque contiene azúcares y grasas saturadas.
  • Proteínas: Para conseguir nuestro aporte proteico tenemos varias opciones. La primera y más recomendable es la de incluir jamón york, pavo o jamón serrano en nuestro desayuno. También podemos optar por un huevo pasado por agua o escalfados o por una pequeña cantidad de frutos secos. No debemos abusar de ellos porque aunque son ricos en Omega 3 y nutrientes, son muy calóricos.

Acabado nuestro suculento y energético desayuno, ¿empezamos con el ejercicio físico? En este caso, la respuesta vuelve a ser: “depende”. Según el responsable del Área de Actividad Física de PronoKal Group, Felipe Isidro, “si la persona no tiene sobrepeso se recomienda realizar deporte por la tarde ya que regula el ritmo circadiano y nos ayuda a rendir mejor. Sin embargo, si la persona tiene sobrepeso se recomienda por la mañana ya que acelera el metabolismo y ayuda a descansar mejor por la noche”. ¿Aclaradas vuestras dudas?

En este último caso, hay que tener en cuenta que el ejercicio se debe realizar una hora después de haber desayunado y que con los “ejercicios cardiovasculares o aeróbicos” se potencia el “consumo de hidratos de carbono” mientras que “con ejercicios de musculación potenciaremos las proteínas”.

Por último, debemos recordar que, independientemente de si realizamos deporte por la mañana o por la tarde o de si optamos por los ejercicios cardiovasculares o aeróbicos, siempre debemos hidratarnos adecuadamente. Según Felipe Isidro, debemos “beber medio litro dos horas antes de la actividad, realizar tomas periódicas y cortas durante el ejercicio y después reponer los líquidos perdidos”.

Autor: Elena Fernández

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