El Krill: un superalimento en peligro de extinción

El krill es un pequeño molusco, muy parecido en un su forma a un camarón. Mide entre 3 y 5 cm y podemos encontrarlo en las océanos fríos del ártico y el antártico, sobre todo en este último punto. El krill, como su propio nombre en noruego indica, significa “alimento de ballenas”, aunque el efecto de la pesca sobre el gran mamífero, ha dejado su función nutritiva para pingüinos, focas y otras especies.

La biomasa de este diminuta especie fluorescente se calculaba en 2005 en torno a unos 36 millones de km2, y se la ha venido considerando la de mayor concentración de la vida marina. Es pues un elemento básico en la cadena alimenticia y del que dependen estas especies animales citadas.

Sin embargo, y a pesar de las advertencias de biólogos  y otros científicos encargados del estudio de los polos, el krill sigue la triste trayectoria de las ballenas: ha comenzado a desaparecer a causa de la pesca masiva y el cambio climático.

Krill

¿Qué nos perderíamos si dejase de existir este exótico animal?

En Japón y otros países asiáticos quedarían desabastecidos de un alimento tradicional, empleado en ensaladas, sopas y otro platos diversos. Pero no sólo eso, no se trata de un ingrediente más. Estamos quizá ante de los mayores superalimentos, que aglutina en su pequeño volumen las propiedades saludables de las que oímos hablar en consultas, conferencias y revistas especializadas.

El krill no sólo posee todos los aminoácidos básicos para la alimentación humana y es una fuente de gran valor proteico, sino que también es un pequeño gran antioxidante y cardioprotector.

Las investigaciones realizadas en la última década en torno a las propiedades saludables del Omega 3 han colocado al krill en el podio de las especies marinas, puesto que combina los ácidos grasos esenciales para la protección de las membranas celulares. Me refiero a los ácidos Omega 3 eicosapentaenoico – EPA-  y docosahexaenoico – DHA- .

Por este motivo sus concentrados se comercializan en cápsulas y se venden también con la presentación de aceite. Este preparado, el aceite de Krill, ha sido sometido a numerosos estudios de carácter internacional, que han desvelado mejoras no sólo en la salud cardiovascular de quienes lo consumen, sino también en sus funciones cognitivas y en los trastornos depresivos.

Como curiosidad os contaré que en el último año, el Krill debe su popularidad a su inclusión en la dieta del Papa Francisco, de quien se dice lo toma para sentirse más ágil y más fresco mentalmente durante sus viajes por todo el mundo.

Os aconsejo consultar a vuestro doctor de cabecera antes de consumirlo, puesto que puede producir algunas molestias estomacales , así como alergia a aquellas personas que padezcan intolerancia al marisco.

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Ata Pouramini es autor del libro “Tú eres tu medicina” y “El gato persa que quería comer caviar”. Es orientador en salud, experto en nutrición y uno de los quiroprácticos más reconocidos . Tiene en Valencia una de las consultas más importantes del mundo. Estudió Nutrición en la Oxford Brooks University, es Licenciado en Ciencias Humanas, Master en Ciencias Quiroprácticas, Doctor en Quiropráctica  y miembro de la Asociación Española de Quiropráctica. 

Imágenes: Pinterest

 

 

Autor: Ata Pouramini

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