Descubre toda la verdad sobre los alimentos orgánicos

En muchas ocasiones y por desgracia, es cierto que salud y bienestar son cuestión de dinero. El costoso -y a veces imposible- acceso a las prestaciones básicas sanitarias en los países subdesarrollados, como vacunas, aparatos de diagnóstico y antibióticos, nos dan la razón en el asunto . En los países desarrollados, los ‘supuestamente’ civilizados, el debate se centra en el acceso universal, en la posibilidad de los sistemas económicos de garantizar una cobertura social de la Salud para toda la población.

Cuando el bienestar parece alcanzar unos niveles de cobertura amplios o muy amplios es cuando el debate se deriva hacia otros términos. Es lo que venimos llamando modas o tendencias. Y si en Occidente existe una tendencia en la última década no es otra que el cuidado de nuestra salud, a veces ciertamente obsesivo.

En este marco aparece el consumo de alimentos orgánicos como una moda en alza, y retomando el hilo inicial, resultan alimentos verdaderamente caros en una cesta de la compra familiar. Se trata de productos sin aditivos químicos ni substancias de origen sintético. Es decir, alimentos sin conservantes, colorantes y todos esos elementos que se pueden leer en las etiquetas.
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No es más que un regreso al cultivo y consumo tradicional, una vuelta al campo que pretende ser más respetuosa con el medio ambiente. No se castiga la tierra con pesticidas, no se alimenta a las vacas con piensos transgénicos ni se les ‘infla’ con antibióticos. Supuestamente comen en pastos naturales, limpios y sanos. No se somete a las gallinas a esas cadenas de producción de huevos tan siniestras que vemos en algunos reportajes televisivos.

Nada que objetar —al contrario— a estas mejoras, a este regreso a lo natural que tanta falta hace al planeta. Encarece el producto, por supuesto, ya que no se han establecido todavía economías a escala en estas producciones. Hay poca demanda, también poca mano de obra y por supuesto, el cuidadoso proceso exige un coste.

Y llegamos al asunto clave: ¿Son los alimentos orgánicos mejores para nuestra salud? Parece que no, a tenor de los últimos estudios que están apareciendo en publicaciones especializadas de gran prestigio médico. Cito a The British Journal of Nutrition, que admite que esta comida puede ser más saludable, pero que no mejora la salud. Toda una declaración de ambigüedades.

Por su parte, otro trabajo de la Universidad de Standford concluye que los alimentos orgánicos tienen una menor concentración de pesticidas, pero que también se encuentran por debajo de los límites de lo que se podría considerar como saludable. Según el estudio, la diferencia entre los valores nutricionales de los alimentos orgánicos y los de los sometidos a la cadena industrial de producción, es mínima.

En lo que si parece existir un consenso es en la mejora del sabor de los productos. Ahora la lechuga sabe a la lechuga y el tomate sabe a tomate.

En este caso, mi consejo es continuar consumiendo la fruta tradicional, bien lavada o sin la piel, en cada caso. Si tenemos la posibilidad, podemos cultivar nuestro huerto, adquirir productos de temporada y comprar donde se produce. Y, sobre todo, sobre todo: come más verduras y frutas al día.

Ata PouraminiAta Pouramini es autor del libro ‘Tú eres tu medicina‘. Es Doctor en Quiropráctica y posee en Valencia una de las consultas más importantes del mundo . Licenciado en Ciencias Humanas, es experto en nutrición y orientador en salud.

 

Autor: Ata Pouramini

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1 Comentario

  1. Con todo el respeto a su articulo cuál es la diferencia entre un acomida que es más saludable pero no mejora la salud?, suena a contrasentido.

    Atte Francisca Celedon

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