Crisis personales: una oportunidad para hacer balance

La experiencia vital desde la más tierna infancia está marcada por ciclos de crecimiento personal donde nuestra percepción de la realidad varía en función de los acontecimientos y experiencias que vamos adquiriendo. Y no todo son buenos momentos: también hay crisis personales, las cuales aparecerán en momentos de nuestra vida. En muchas ocasiones nos dejamos llevar por las circunstancias y acontecimientos que nos rodean, sin prestar demasiada atención a todo aquello que un día planeamos que formaría parte de nuestra futuro.

Nos hemos sumergido y dejado llevar, en muchas ocasiones, por el entorno más cercano y hemos adaptado nuestras circunstancias personales a esto, olvidando completamente la esencia interior que delineaba nuestro camino, para aceptar simplemente aquello que tenemos hoy en día. Pero la vida siempre nos ofrece la oportunidad de pararnos, hacer balance, y reconducir nuestra experiencia hacia una felicidad plena, que está acorde realmente con nuestros talentos y sueños más íntimos.

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En muchas ocasiones esa oportunidad se manifiesta como una crisis personal que vivimos con angustia y estrés, distorsionando nuestra percepción positiva y preguntándonos porqué nuestro mundo se tambalea de repente. Este tipo de tsunami emocional que es capaz de cuestionar cualquier actitud o circunstancia es siempre una grandísima oportunidad para retomar una visión imparcial y objetiva de nuestras expectativas y sueños. Hay que fomentar la creencia de que cada ciclo que atravesamos es una oportunidad para el reconocimiento íntimo y el crecimiento.

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Un escenario donde las emociones personales tambalean la rutina establecida dándonos un toque de atención para reconsiderar nuestras actitudes o motivaciones, revelándonos que los cambios sutiles o drásticos siempre terminan aportándonos un nuevo punto de vista con el que inaugurar una nueva etapa más próxima a nuestra verdadera esencia.

Una de las causas por las que generalmente este tipo de crisis nos sumen en la angustia en lugar de motivarnos e ilusionarnos con nuevos comienzos, es el apego a todo lo conocido y el miedo a lo desconocido. La falta de confianza en Nosotras mismas y nuestro potencial nos obliga a percibir estas circunstancias como algo negativo, en lugar de intentar aprovecharlas como un regalo que nos hacemos y que nos empuja hacia nuestra felicidad.

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Si nos detenemos y tratamos de alejarnos de esos miedos y patrones erróneos de pensamiento, conseguiremos un espacio positivo desde donde agudizar y enfocar nuestra  perspectiva y percepción. Esa actitud confiada nos permitirá hacer un balance pleno donde poder aceptar el cambio como parte natural de la vida y aprovechar el conocimiento que las experiencias nos han reportado, para delinear mucho más claramente cuál es el camino más próximo y pleno para la consecución de nuestros sueños.

Imágenes: Pinterest, Goodwp, Gary John Norman, You Queen

Autor: Anabel

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