Consecuencias del cambio de hora en tu organismo

Es posible que tú seas una de esas personas que desde que se produjo el cambio de hora entra y sale de trabajar de noche. Si esta circunstancia no te afecta, tengo que darte mi más absoluta enhorabuena, porque se trataría de un hecho bastante inusual. Es necesario tener en cuenta que con esta modificación de hábitos, con adelantar el reloj una hora, sometemos a nuestro organismo a un déficit inesperado de luz.

Esta realidad se agrava si tu lugar de trabajo no es muy soleado o si no tienes ventana directamente en tu puesto, algo que ocurre muy a menudo en las oficinas. El déficit de luz se traduce en déficit de vitamina D, muy necesaria en la elaboración del calcio y también partícipe en funciones básicas de nuestro equilibrio emocional como el descanso nervioso y el sueño. Para compensar siempre recomiendo que continuemos tomando el sol durante todo el año. Sólo quince minutos sin protección, para que nuestra piel pueda absorber la vitamina D sin quemarnos.

A lo mejor no tienes el tiempo ni el lugar para realizar este pequeño descanso al sol. Entonces, sin abusar, y sin exceder los meses otoñales, los suplementos son una opción, siempre que lo comentes con tu doctor de cabecera y éste no vea contraindicación alguna. Se pueden adquirir cápsulas individuales de vitamina D3 que complementen a minerales de los denominados “antidepresivos” como el cinc, el calcio y también la vitamina B12.

El factor tristeza es, precisamente, es uno de los más achacables al cambio de hora. A los cambios físicos que vengo comentando hay que sumar que con el adelanto de las agujas del reloj se hace realidad el final del verano, que este año parecía que nunca se iba a producir. Esto siempre nos desanima porque viene a suponer más tiempo dentro de casa, más rutina y menos actividad exterior, siempre más variada y espontánea.

En este punto es importante controlar esta tristeza que aparece y que, en caso de tener tendencias depresivas, puede confundirse con malestar general, algunos dolores e incluso fatiga indeterminada. Si notas alguno de estos síntomas, es mejor esperar a que pase al menos una semana desde el cambio de horario para que determinemos si nuestro estado físico y/o anímico es achacable a él o, si bien, podríamos necesitar una pequeña revisión. Lo importante es no dejarse llevar por la ansiedad.

Quizá sea un buen momento para iniciar alguna actividad indoor nueva, más íntima, tipo meditación o mindfulness. No recomiendo contribuir al agotamiento otoñal como sesiones incontroladas de gimnasio. Si ya estás apuntada, lo mejor es el ejercicio cardiovascular, que estimula las endorfinas, las hormonas de la felicidad, pero nunca por la noche, hasta que nos hayamos acostumbrado a que oscurezca antes. Nos excita y dificulta el sueño.

La alimentación resulta vital estos días. Mi recomendación son alimentos que favorezcan la producción de serotonina y melatonina , para aumentar el ánimo y prepararnos para el descanso. En la primera lista, sí, el chocolate, un clásico, pero también mis favoritos antidepresivos: algas, pipas de calabaza, espinacas, pavo y bonito. Por último, para dormir mejor, cenar antes, apagar los dispositivos electrónicos y en el menú añadir tomate, cerezas, nueces y jengibre.

Ata Pouramini es director de Quiropractic Valencia y autor del libro “Tú eres tu medicinaEs orientador en salud, experto en nutrición y uno de los quiroprácticos más reconocidos . Estudió Nutrición en la Oxford Brooks University, es Licenciado en Ciencias Humanas, Master en Ciencias Quiroprácticas, Doctor en Quiropráctica  y miembro de la Asociación Española de Quiropráctica. 

Imágenes: Pinterest, el Pais

Autor: Ata Pouramini

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