Conoce más sobre el sarampión

El año pasado fue récord en cuanto a casos de sarampión, no sólo en Europa -en específico, en España– sino también en varios países de América Latina. Como en muchas enfermedades, la vacuna es una de las mejores herramientas que se tienen a mano para contrarrestar esta enfermedad vírica. Te invitamos en este post a conocer un poco más sobre el sarampión.

Desde los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) se explica que el sarampión es producido por el virus RNA -que pertenece a la familia de los Paramyxoviridaede-, que vive en la nariz y en la garganta, y está considerada la enfermedad de mayor riesgo en la infancia. Es muy contagiosa y se trasmite de forma directa a través de las vías respiratorias.

Su principal síntoma es la erupción cutánea que ocasiona picor y escozor: suele comenzar en la cabeza para ir bajando por el resto del cuerpo. Otros síntomas incluyen la falta de apetito, fiebre, tos, mucosidad nasal, ojos rojos, conjuntivitis, manchas blancas en la boca y malestar general.

 

 

El virus ingresa por la mucosa respiratoria y va hacia los ganglios linfáticos, que forman parte del sistema inmunitario del organismo. Lo primero que hace es multiplicarse en la parte posterior de la garganta y en los pulmones. Tras una semana aproximadamente del contagio, afecta también al hígado, piel y la conjuntiva del ojo.

La incubación de este virus es de 21 días, y los primeros síntomas pueden aparecer tras unos diez días de la infección, según se informa desde el CDC. Las personas infectadas pueden contagiar a otros desde los primeros síntomas hasta unos cuatro días después de la manifestación de la erupción en la piel.

La única protección existente contra el sarampión es la vacuna triple viral -que también protege contra la rubéola y la parotiditis-. La primera aplicación es a los 12 meses, con un refuerzo entre los seis y los siete años. Si bien las personas vacunadas reciben una inmunidad altamente eficaz, puede suceder en casos excepcionales que contraigan la enfermedad, aunque su virulencia será mucho menor y su recuperación más rápida.

No existe un tratamiento específico, pero habrá que tener en cuenta ciertas consideraciones.

  • Mantener en el enfermo una correcta y continua hidratación, tomar medidas contra el fiebre, humidificar el ambiente donde se encuentre y, en muchos casos, se pueden incluso recetar analgésicos para reducir el dolor y las molestias.
  • Si se ha tenido la enfermedad, uno queda ya inmune de por vida ante este virus. Las mujeres embarazadas que también la han padecido previamente, le pasan a su bebé los anticuerpos que los mantendrán protegidos durante el primer año de vida.
  • Otros efectos secundarios del sarampión van desde la neumonía hasta la encefalitis -inflamación del cerebro- y en caso de embarazadas que contraigan el virus, puede haber aborto involuntario.

La Organización Mundial de la Salud explica que a escala mundial, el sarampión es una de las principales causas de muerte en menores, pese a que existe una vacuna segura y eficaz. Según estimaciones, en 2012 murieron unas 122.000 personas por esta enfermedad, la mayor parte de ellos eran menores.

Agrega que los niños diagnosticados deben recibir dos dosis de suplementos de vitamina A con un intervalo de 24 horas entre ambas, ya que está demostrado que reducen la mortalidad hasta en un 50 por ciento.

Imágenes: Pixabay

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