Cinco consejos para plantarle cara a la enfermedad

En este artículo me gustaría acordarme de todas aquellas personas que estáis pasando por un momento difícil como consecuencia de alguna enfermedad. Existen diferentes tipos de enfermedades, pero son las graves las que más pueden limitar nuestra capacidad de disfrute y es precisamente en esos momentos cuando más nos tenemos que esforzar en este sentido.

Normalmente en mis artículos hablo de temas que nos impiden ser felices y nos causan ansiedad o depresión y en el fondo, queremos superarlos porque realmente no son tan importantes. Ejemplos de ello serían el miedo al ridículo, la necesidad imperiosa de la aprobación, el estrés… ¿Pero qué ocurre con la enfermedad? ¿Podemos ser felices a pesar de sufrir una enfermedad grave?

Como era de esperar mi respuesta es sí. Podremos ser felices siempre y cuando no nos digamos lo contrario. Si ese es tu caso, lo único que tienes que aprender es a modificar tu diálogo interno. Transformar tus pensamientos y convertir tus posibilidades en oportunidades reales para hacer aquello con lo que puedas disfrutar.

superacion

Estoy de acuerdo: cuando estamos sanos física y emocionalmente, no necesitamos hacer ningún esfuerzo para pasar buenos momentos. Pero haz memoria porqué en realidad, existen momentos en los que , sin tener ningún problema de salud importante, nos hemos sentido fatal por cualquier cosa que nos haya ocurrido. El hecho de estar sano no implica necesariamente estar feliz, de modo que lo contrario tampoco es cierto. Estar enfermo no nos garantiza la infelicidad y en eso debemos centrarnos para estar mejor en el momento presente. Entonces, ¿qué podemos hacer?

  1. Conocer la enfermedad y asumirla: es lo que tendremos que hacer en los primeros momentos y no es fácil. Como en principio nadie quiere estar enfermo, lo más común es negar la enfermedad o centrarnos excesivamente en ella con preguntas interminables de ‘¿por qué me ha tenido que pasar a mí?’, ‘es injusto’, ‘no me lo merezco’ o ‘no es posible’. Cuanto antes entendamos que estas preguntas no tienen respuesta o si la tienen tampoco cambia nada, antes nos centraremos en la búsqueda de soluciones o en aprender a convivir con la enfermedad.
  2. Asumir la enfermedad no es otra cosa que aceptar que la padecemos, pero no tiene nada que ver con condicionar totalmente nuestra vida o asumir el papel de enfermos, ya que aquí entran en juego otros matices que pueden convertirse en grandes obstáculos durante el proceso.
  3. Poner límites a la enfermedad: tiene mucho que ver con el apartado anterior. Conociendo la enfermedad nos daremos cuenta que algo no va bien en alguna parte de nuestro organismo, pero esto no quiere decir que todo vaya mal o que se encuentre afectada nuestra capacidad de disfrute. Es posible que no podamos hacer actividades que antes si hacíamos, pero podemos descubrir otras nuevas con las que pasar buenos momentos. Lo contrario es resignarnos a ser infelices y de eso sólo somos responsables nosotros mismos.
  4. Tener una actitud de superación y realista: una buena actitud cuando nos enfrentamos a una enfermedad es aceptarla como una parte de nuestra vida, de modo que le dedicaremos tiempo y realizaremos cambios en función de las necesidades, pero somos mucho más que eso. Podemos y preferiblemente nos encargaremos además de otras áreas como el cuidado personal, incluyendo aquí el mantenimiento del estado de ánimo, las relaciones sociales y familiares, el trabajo en caso de poder hacerlo y un conjunto muy amplio de actividades que incluyen el tiempo libre, ayudar a los demás y aficiones antiguas o nuevas.
  5. Tener una actitud realista significa interpretar la realidad de manera objetiva, sin pecar de pesimistas ni de optimistas. En ambos casos estaremos negando la realidad y eso no es conveniente. Está muy bien luchar por lo posible, aunque nos digan que hay pocas probabilidades, porque tendremos un motivo para intentarlo, pero por aquello que es imposible o irreal no, porque sólo nos llevará a la negación y a la frustración.

Uno de los mayores temores que aparecen unidos a las enfermedades es el miedo a la muerte. Pero la realidad es que tarde o temprano todos llegaremos allí, es algo que tenemos que aceptar y centrar nuestras energías no en vivir más tiempo, sino en vivir más felices. De modo que por mucho que cambie nuestra vida por el hecho de tener una enfermedad, recordad que siempre podremos hacer algo para hacer más feliz nuestro momento presente, dure lo que dure. No hay ninguna enfermedad que nos impida hacer algo valioso para nosotros mismos o para los demás.

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Raúl Gutiérrez

*Raúl Gutiérrez es psicólogo y autor del libro Autoestima, habilidades sociales y asertividad.

Autor: Raúl Gutiérrez

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