Alimentos saludables: ¿crudos o cocidos?

En infinidad de ocasiones el lenguaje nos delata y pone en evidencia nuestras ideas preconcebidas en torno a diferentes cuestiones. La que nos ocupa hoy es la alimentación ,y si echamos mano a las frases hechas y los dichos populares, nos encontramos con expresiones como “llevárselo crudo”,  “ir cocido” o con palabras como “desaguisado”.

De estas frases hechas podríamos deducir, sin ambigüedades, que lo crudo es mucho mejor que lo cocido. Y lo mismo haríamos a tenor de las últimas modas y extravagancias de las estrellas del Star System norteamericano y de algún que otro cheff estrella.

Lo último es el raw food o, si lo denominamos en castellano empleando el mismo término que los vegetarianos, el crudivorismo. Para los seguidores de esta tendencia, no solo lo crudo nos lleva a la vida sana, sino que todo lo que pase por “la vitro” o el microondas es susceptible de ser considerado como perjudicial para una dieta equilibrada.

El crudiveganismo – que también se puede llamar así- no sólo propugna la comida de los alimentos sin modificar su estado, sino también el comerlos de la forma más cercana a su estado natural. Esto es, coger la manzana del árbol y llevárnosla a la boca. Así pues, la moda que hoy nos ocupa estaría también relacionada con otra de la que os hablé hace unas semanas, la de la comida orgánica.

Llegados a este punto, no es de extrañar, que los ingredientes estrella de los restaurantes de lo crudo sean las frutas, las verduras, las semillas, las algas y algunas plantas como la stevia.

Por supuesto, y siempre lo digo, estos alimentos son absolutamente recomendables, pero tengo que disentir en la cuestión de su efecto y propiedades sin las ingerimos crudas o cocinadas.

Lo primero que quiero aclarar es que las verduras cocidas se digieren mucho mejor, ya que son alimentos que contienen moléculas que fermentan en el tubo digestivo. De ahí lo de que las verduras hinchan y producen gases. Algunas más que otras, por ejemplo, repollo, coliflor y pequeñas coles. Al hervirlas, degradamos sus fibras, minimizando los efectos que os he comentado.

Otros alimentos, como el tomate, pierden propiedades con el proceso con la ingesta en crudo. En concreto, reducen sus niveles de licopeno, un potente anticancerígeno natural. Lo mismo le ocurre a los antioxidantes betacaroteno, presente en la zanahoria, y ácido ferúlico de los espárragos.

En el otro lado, “lo verde”, debe ser ingerido crudo. Te pongo como ejemplo , el brócoli y la espinaca, que contienen importantes enzimas que desaparecen con la cocción y que protegen nuestro sistema cardiovascular. Si la lechuga te produce gases, prueba con rúcula, endivia y escarola.

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En general, y por ayudarte a simplificar, te recomiendo seguir esta pequeña guía de ‘crudo o cocido’ en la cocina,:

  1. Compra la fruta y verdura localmente; muchas propiedades se pierden en el transporte y almacenaje.
  2. Come las verduras cocidas con un poco de aceite de oliva para incrementar la absorción de las vitaminas solubles en grasa.
  3. Prepara la fruta con las verduras justo antes de comerlas.
  4. No pongas todas las verduras en la nevera. Por ejemplo, los tomates maduran e incrementan su valor antioxidante a temperatura ambiental.

Para terminar, y si hablamos de carne o pescado, te diré que sus propiedades no se modifican dependiendo del modo en que los comas, pero si prefieres degustarlos en crudo, te recomiendo que los congeles antes, para evitar cualquier tipo de intoxicación alimentaria.

Y ya, sólo me queda desearte buen provecho y feliz semana.

Ata Pouramini

Ata Pouramini es autor del libro “Tú eres tu medicina”. Es Doctor en Quiropráctica y posee en Valencia una de las consultas más importantes del mundo . Licenciado en Ciencias Humanas, es experto en nutrición y orientador en salud

 

 

 

Imágenes: medicinapreventiva

Autor: Ata Pouramini

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