Alicia Giménez Bartlett: ‘El matrimonio no es el vehículo a la felicidad’

La creadora de Petra Delicado, Alicia Giménez Bartlett, uno de los principales exponentes femeninos del género negro en España, deja de lado temporalmente al personaje que le ha dado la fama para reflexionar en Días de amor y engaño sobre los roles sociales, el amor, el matrimonio y sus consecuencias.

La novela ofrece una visión bastante desalentadora del matrimonio, esposas que aguantan por comodidad y maridos que viven resignados a ella ¿Realmente ve así el matrimonio?

Yo no puedo tener una mala visión del matrimonio porque me he casado dos veces. Creo que el matrimonio como solución de problemas es una mala solución. Es una manera de convivencia que difícilmente cambia a las personas, la pareja te puede ayudar pero no te cambia a ti mismo. El matrimonio no es el vehiculo a la felicidad.

¿Cuál consideras que es la clave para que un matrimonio funcione?

El secreto estaba en nuestras abuelas, cuando ceder siempre, aguantar siempre era manera de que los problemas no surgieran. Hoy en día no sé si existe un secreto. Supongo que cada uno se apaña como puede. Cualquier solución sentimental es valida y moralmente aceptable siempre que no dañes hay nadie. No hay soluciones mágicas, esto es como la selva cada uno se apaña como puede.

¿Entre todos los personajes femeninos de la novela con cuál te identificas más?

Hay algo de mí en todos. Hasta con Manuela que es una mujer tradicional que busca la armonía. Creo que todas las mujeres tenemos un poco esas neuras, a pesar de que somos mujeres liberadas, tiradas para adelante, cuando damos una cena todo tiene que ser maravilloso, todos los detalles importan. Una de las consecuencias de los cambios de la mujer es que somos muy polifacéticas, podemos ser una ejecutiva agresiva, una madre modelo, amante perfecta… Nos movemos en muchos campos de ahí que haya algo de mí en todos los personajes femeninos.

¿En quién te basaste para crear los personajes masculinos?

Me base en todos los hombres que conozco, desde mi padre hasta mis amigos.

¿Hacía quién iría dirigido este tipo de novela?

No hacia mujeres específicamente, yo diría que hacia todo aquel que se interese por las relaciones humanas, la introspección del ser humano.

En la novela planteas una pregunta interesante… ¿qué es peor un pecado o un error?

Yo creo que es mucho peor un error porque para quien no somos religiosos no existen los pecados. Los pecados es algo muy estipulados para la iglesia católica, sigue siendo pecado la homosexualidad lo cual a mi alucina bastante.

¿A qué conclusión ha llegado de las relaciones humanas y de pareja?

Que son tan difíciles como interesantes que merece la pena experimentar con ello, no tener miedo ni a la pasión ni a los cambios que hay que seguir los impulsos propios sin miedo.

¿Cómo ves el panorama del género negro en España?

Parece que hay un interés mayor, aunque sigue interesando más este género en el extranjero. Es bestial el espacio que se dedica a la novela negra en otros países.

¿Por qué crees que tiene más éxito en el extranjero?

Creo que hay más lectores. En España parece que los pocos libros que se lean tienen que ser contundentes ideológicamente, ya que leo un libro que me sirva para tener ideas. Y la novela negra es más de entretenimiento y parece que hay un cierto pudor ha reconocer que lees novelas de género.

Tengo entendido que antes de dedicarte por completo a escribir ejerciste de profesora ¿Cómo ves el sistema educativo en la actualidad?

El sistema educativo no ha cambiado nada y ahí radica el error. Cuando di clases de literatura, me saltaba a la torera el programa. Pero conseguía que los alumnos leyeran, a lo mejor no eran clásicos, no era literatura española si a uno le interesan las novelas de terror de Stephen King primero engánchalo a la literatura y después cuando lleve tres años seguidos leyendo, que haya adquirido el hábito de leer, ya le soltaras el Quijote. Y es que habría que cambiar los sistemas sino vamos mal.

A la espera de que en 2007 salga un nuevo libro sobre Petra Delicado, podemos matar el gusanillo con Días de amor y engaños, una novela de pasiones, que transcurre en México, en una colonia aislada donde conviven las mujeres de los ingenieros y técnicos españoles que construyen una presa en la selva.

Autor: Mireia Egea

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