La vulvodinia, la enfermedad que muchas viven en silencio

La vulvodinia es un trastorno poco conocido, sobre todo para las mujeres, pero hasta un 18% de las chicas los padecen y no debería ser un tema del que avergonzarse o del que no se deba poder hablar. Acudir a expertos y liberarnos del miedo o la vergüenza a hablarlo, es el único paso para solucionarlo. 

La Academia Española de Dermatología y Venerología confirmó los datos que corroboraban que desde un 8 hasta un 18% de las mujeres jóvenes fértiles sufrían esta vulvodinia, a la que Charlotte -en sexo en Nueva York- dio el nombre de “vagina deprimida”. Es un malestar que genera vergüenza y silenciamiento. Para las que no lo conozcáis, la vulvodinia es aquella sensación de quemazón justo en la zona exterior de los genitales femeninos: labios, clítoris,monte de venus, el vestíbulo y el introito. Toda la zona de la vulva en sí.

 

No solo se trata de un dolor que afecta en el acto sexual, las que padecen vulvodinia sufren molestias en su vida diaria y se ven incapacitadas, a veces, de llevar pantalones o ropa demasiado ajustada. Tampoco pueden ponerse un támpax o, como pensamos desde un principio, mantener relaciones sexuales normales y satisfactorias.

No todas las mujeres lo padecen ni ninguna estamos libres de no padecerlo alguna vez. Su origen no es el mismo para todas y lo cierto es que todavía se desconoce que puede llegar a producir esta vulvodinia. Lo único que tienen claro los expertos es que no es una enfermedad que nazca de una sola causa sino que sería más bien el resultado a una descompensación del metabolismo unida a una alteración infecciosa o incluso emocional. Las cargas emocionales y el estrés son muy perjudiciales sobre todo para las mujeres. La vergüenza que puede provocar sufrir alteraciones de este tipo hace todavía más crónica su enfermedad y muchas llegan incluso a culparse por padecerlo.

Nosotras somos conscientes de este silenciamiento que nos lleva a estigmatizar algo tan normal como una alteración de la vulva. Todas las enfermedades, sean cuales sean, deberían tratarse con normalidad y, sobretodo, deberían poderse hablar sin miedo. Conocer que nos pasa y cómo solucionarlo apacigua nuestro estado emocional y nos ayuda a agilizar el proceso de cura.

Si alguna padece este trastorno de vulvodinia que no le de vergüenza acudir al ginecólogo. A pesar del desconocimiento de los síntomas, si se conocen tratamientos capaces de mejorar e incluso acabar con la vulvodinia. Si es necesario acudir al psicólogo que no sea otro tabú añadido, querer mejorar es de gente sana, libre y valiente, vosotras no estáis solas, y la vulvodinia no debería darnos vergüenza ni a nosotras ni a la sociedad.

Imágenes: codigonuevo.com, rafaelsolano.net

 

Autor: Elena Cano

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