Por qué admirar y aprender de los demás te hará feliz

Admirar a alguien dista mucho de tenerle envidia. Al admirar nos ponemos a esa persona como ejemplo para ser mejores, pero no deseamos que a ella le vaya peor.

Las buenas vibraciones atraen cosas positivas y los pensamientos negativos suelen ser un imán para los fracasos. ¿Y si el secreto de la felicidad estuviera en tu mente? Es importante entrenar la mente para ver la positivo de todo y motivarte a ser mejor día a día.

¿A quién admiras? Esta es una pregunta que deberías hacerte a menudo. Admirar a alguien es complicado en la sociedad actual, ya que la envidia y la frustración están en el orden del día. Pero eso no significa que no debas intentarlo y hacer lo posible para conseguirlo, procurando ser un poquito mejor como persona día a día. ¡Sé fuente de inspiración para los demás!

Admirar de verdad a alguien es sentirte feliz por todo lo que ha conseguido y fijarte en lo que ha hecho para poder hacerlo tu también. Amigos, familiares, profesores… admira y deja que te inspiren. Esta es una de las claves de la felicidad.

 

 

Rodearte de personas a las que admires te ayudará a aprender, tanto a nivel personal como profesional. Piensa un momento en las personas que tienes a tu alrededor. ¿Las admiras o las envidias? Es importante que trabajes la respuesta y que consigas aprender de todo lo que han conseguido. Y sobre todo, entender sus errores para no cometerlos en primera persona.

A pesar de la admiración, hay algo aún más importante y es comprender que no tienes que ser mejor que nadie, tienes que marcarte tus propios objetivos y lograrlos por ti misma. ¿Por qué? Porque eso te hará feliz. No lo hagas ni por reconocimiento, ni por contentar a nadie, ni por tener miles de ojos envidiándote.

El mundo necesita personas trabajadoras, luchadoras, con sueños y con ilusiones. Pero sobre todo, el mundo necesita personas con la empatía y la energía suficiente como para aprender de los demás. Esas son la clase de personas que deberías tener cerca. Y nada de miedos ni de inseguridades, aprender también consiste en equivocarse. Dentro de veinte años estarás más decepcionado por lo que no hiciste que por lo que sí. 

Fuera envidias y rencores, ¡empieza a disfrutar de TU VIDA! 

 

 

Imágenes: Pinterest

 

Autor: Júlia Benach

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