Mujeres y tecnología, ¿Por qué es tan importante este binomio?

Vivimos en un mundo tecnológico. Desde que nos despertamos hasta que nos acostamos, la tecnología es nuestra más fiel compañera: móviles, tabletas, ordenadores, coches inteligentes, ciudades digitales… Hagamos lo que hagamos, desde el trabajo al ocio y las relaciones sociales, la tecnología está con nosotros.

Sin embargo, a pesar de ser todos consumidores ávidos de tecnología, somos pocos los que realmente entendemos cómo funciona y aún menos somos los que creamos tecnología.

En España, no sólo no contamos con una cultura innovadora al nivel de otros países como Corea del Sur, Suecia, EEUU o Japón, sino que además existe una importante brecha entre hombres y mujeres. Hay poquísimas mujeres con posiciones técnicas en profesiones tecnológicas. De hecho, el porcentaje de chicas que estudian informática o ingeniería ha disminuido en los últimos años. Esta realidad me parece muy preocupante.

Hay numerosos estudios que demuestran que la falta de diversidad –de género, étnica, de edades o de habilidades, etc.- es negativa en cualquier disciplina o profesión. Por ejemplo, un estudio del RSA, una firma especializada en selección de ejecutivos, analizó la industria de las ciencias de la las ciencias sociales en el Reino Unido y constató el impacto positivo de la diversidad de género en los equipos y la productividad de las empresas. Donde hay diversidad hay más riqueza en las propuestas, soluciones más creativas, relaciones laborales más fluidas, menos conflictos y mejor liderazgo.

Entonces, ¿por qué hay tan pocas chicas que se decantan por carreras tecnológicas? ¿Y por qué hay aún menos mujeres que ejercen en posiciones técnicas en empresas tecnológicas? Hay un conjunto de motivos que explican esta situación.

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Por una parte, una serie de percepciones erróneas con relación a la tecnología pueden hacer que estas carreras técnicas y profesiones sean poco atractivas para las chicas. Por un lado, el estereotipo de geek, es decir, chico con gafas, solitario, con limitadas habilidades sociales y que prefiere la compañía del ordenador a la de los humanos es poco atractivo para las chicas.

Por otro, influye negativamente la imagen totalmente equivocada de que la informática y la ingeniería no son carreras humanas que sirvan para ayudar a la personas y el falso mito de que los chicos son naturalmente mejores en las disciplinas tecnológicas que las chicas.

Por otra parte, hay en general una falta de conocimiento sobre en qué consisten las carreras técnicas y visibilidad muy limitada de las mujeres que, con éxito, trabajan en empresas tecnológicas o enseñan en universidades politécnicas y que podrían ejercer de mentoras y rol models de las niñas y adolescentes cuando tienen que decidir qué carrera estudiar.

Las familias y la sociedad en su conjunto tienen también un papel importante que jugar, rompiendo estereotipos, animando a las chicas a interesarse por la tecnología y dándoles a conocer ejemplos de mujeres cuyas historias y trayectorias profesionales pueden ser inspiradoras.

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Finalmente, las empresas tienen que ser conscientes de esta situación de desigualdad e impulsar contrataciones de mujeres ingenieros e informáticas, así como dar apoyo a las ya empleadas para que puedan crecer profesionalmente en posiciones de influencia en la empresa.

Sin duda, no podemos concebir un futuro sin tecnología. La tecnología formará parte integral –como ya forma—de nuestra vida y es una herramienta imprescindible en un sinfín de profesiones tanto tradicionalmente tecnológicas como aquellas en las que las TIC no habían tenido un papel predominante hasta ahora.  Ejemplos: medicina, biología, economía, educación, entre otras, se apoyaran de modo importante en la tecnología.

Sin duda, la solución para los retos a los que nos enfrentamos globalmente como el calentamiento del planeta, la desigual distribución de la riqueza, el envejecimiento de la población o las pandemias, dependerá de la tecnología y de nuestra capacidad de utilizarla para afrontar dichos retos y/o inventar nuevas soluciones tecnológicas para abordarlos.

No solo España sino el mundo necesita más mujeres tecnólogas e ingenieras, más chicas que programen, que creen sus propias empresas tecnológicas, que inventen y que consigan, con sus ideas, su conocimiento técnico y su trabajo, que el mundo sea un lugar mejor.

Con esta columna, que hoy estreno, pretendo acercar las tendencias e innovaciones tecnológicas a los lectores y sobre todo a vosotras. Espero y deseo inspirar a algunas de ellas a estudiar una carrera técnica o a enfocar su carrera profesional dentro de la tecnología. Si conocéis a alguna chica -hija, hermana, nieta, sobrina, vecina o amiga- no dudéis en proponerle una carrera técnica como una opción atractiva para su futuro profesional. No hay nada más motivante que inventar el futuro con nuestro trabajo.

Wearables, la personalización y los motores de recomendación para las compras o el Big Data son algunos de los temas que trataré en columnas venideras. Si hay algún tema dentro de la innovación tecnológica del que os gustaría que escribiera, no dudéis en enviarme vuestra sugerencia a: nuriaoliver@gmail.com

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Núria Oliver es ingeniera superior de telecomunicaciones, doctora en inteligencia artificial por el Masachussetts Institute of Technology -MIT-. Ha trabajado en los laboratorios de investigación de Microsoft en EEUU durante más de 7 años y, hace otros 7 años, regresó a España para crear y liderar un grupo de investigación multidisciplinar en Telefónica I+D, la segunda telco en inversión en I+D a nivel mundial según PWC.

Imágenes: mujerypunto/forwallpaper/sodahead

Autor: Nuria Oliver

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