S.O.S ¿Enganchada a la tecnología?

A través de la trama cultural o por mandato social y familiar las mujeres fuimos asumiendo la responsabilidad y el rol de ‘cuidadoras’ para nuestra familia, pareja, hijos o bien para nuestros amigos. Con la llegada de la tecnología hemos asistido a un cambio importante como fue legitimar la necesidad que teníamos, las mujeres, de compatibilizar la vida laboral con la familiar y sin darnos cuenta hemos conseguido ‘estar presentes a pesar de nuestra ausencia’.

Sin ir muy lejos, un ejemplo que ilustra esta situación sería el siguiente: cuántas veces nos encontramos cenando con nuestra familia y a la vez, nos vemos en la obligación de responder un correo electrónico de trabajo que nos llega a través del móvil y hace que de esta forma dejemos de poner atención a nuestra unidad familiar para hacernos presentes en el campo laboral. Éste es uno de tantos ejemplos de sobreexposición a la tecnología en la vida íntima de las mujeres trabajadoras.

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Habría que tener en cuenta la delgada línea que implica este nivel de sobreexposición y de qué forma nos puede afectar. La tecnología, que vino a liberarnos, de alguna manera termina envolviéndonos en un ‘es imposible desconectar’. En las consultas de coaching vemos a menudo como una de las principales cuestiones a trabajar para muchas mujeres es la dificultad para atender sus propias necesidades, que van desde las más simples como poder alimentarse adecuadamente, es decir, lejos de alguna pantalla, hasta encontrar un tiempo personal de distención.

Independientemente de si es o no una cuestión de gestión del tiempo, lo que no podemos negar es que casi todo se hace desde un ordenador, una tablet o un móvil y que en nuestro afán de ser eficientes y vivir en la inmediatez, nos terminamos perdiendo en un bucle que retroalimentamos entre todos.

Sabemos que lo que nos acerca a los demás es ser cómplices en las mismas expresiones emocionales, en las mismas vivencias; esas vivencias ocurren a través de un sistema que se denomina frontera de contacto. La tecnología, a través de sus distintas herramientas, entre ellas las redes sociales, nos inducen a creer que ese contacto es idéntico que el contacto real, consiguiendo en cierta medida, adentrarse en la trama íntima de nuestras vidas como un miembro más al que atender.

La pregunta del millón es ¿de qué nos alejamos cuando nos sobre exponemos a la tecnología?

Verónica RodríguezVerónica Rodríguez Orellana es Directora del Coaching Club  Experta en Coaching- Especializada en Coaching Sistémico  Master – Practitioner en PNL-Terapeuta Gestalt

 

 

 

 

Imágenes: jazztel/juanfranecudero

Autor: Verónica Rodríguez

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