¿El vestido de fin de semana? También para ir a la oficina

¿Por qué reservar para el fin de semana ese vestido que tan bien te sienta y que te hace sentir perfecta? ¿Por qué no utilizarlo para ir a la ofi si el dress code te lo permite? Las tendencias de los últimos tiempos pasan por una relajación general, eso nos permite descontextualizar las prendas de nuestro armario y adaptarlas a otros ámbitos de la vida. Las prendas pasan a ser más funcionales y versátiles. Hay que aprender a romper las barreras impuestas y expresarse a través del estilismo.

Es obvio que los requerimientos de tu puesto de trabajo son fundamentales a la hora de enfrentarse al armario cada mañana, pero si tu entorno te permite un margen de libertad y autonomía, es posible llevar esos vestidos -y otras prendas especiales- que solo usas los fines de semana. Tenemos algunos looks que lo demuestran y consejos prácticos para llevarlos a cabo.

Un little black dress siempre es una buena idea, mejor si es largo hasta el tobillo para el día a día. La clave está en añadir un zapato cómodo -plano o de tacón medio- y un bolso todoterreno.

El corte, la textura y el color del vestido son de vital importancia cuando hablamos de llevarlo a la oficina, si la pieza es ajustada, muy larga o demasiado corta, es difícil que encaje con el código de vestimenta y que no te resulte cómodo para trabajar. Las prendas fluidas serán tus mayores aliadas.

Si el vestido es básico siempre puedes añadir un zapato o complemento más especial, como unos mules con volantes o un bolso rojo. Eso sí, siempre respetando el estilo working.

Añade una prenda bajo el vestido blazer -que es tendencia esta temporada- y conseguirás un look perfecto para la oficina. Cuando empiece a hacer frío, un jersey de cuello alto es la mejor opción, por ahora puedes añadirle una camiseta básica o con mensaje.

Si la tela es brillante, como en un slip dress, es posible separarla de su contexto de sofisticación, de noche, de gala. Añádele unos sencillos botines negros y una riñonera en la cintura para cambiar radicalmente ese prejuicio.

Imágenes: Vogue

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