Tendencias suicidas: las rebajas, esa leyenda urbana

Aunque posiblemente estés pensando en las rebajas, sabemos de sobra que en cuanto llegues a las tiendas y veas esa ropa con descuento arrugada y con pinta de sobada, tus ojos se dirigirán involuntariamente hacia la nueva colección, fresca, brillante, atractiva y lustrosa. Para que escojas bien, un adelanto de lo que se llevará con la llegada del calor.

Las rebajas son un cuento chino, una leyenda urbana. Dicen por ahí que alguien encontró la prenda que quería en la talla que le correspondía con un 40% de descuento. La prima de una amiga, suele decir el o la que te lo cuenta, pero ¿Alguien la conoce realmente? ¿Alguien ha llegado a comprarse algo que realmente desease o necesitase en las rebajas? Seguramente no, pero nuestra mente y el mercado se alían para crear mecanismos de engaño para que pensemos y nos convenzamos de que si.

Cada temporada pasa lo mismo. Llegan las rebajas y tú vas con tus euros tintineando en el monedero a tu tienda preferida en busca de aquella prenda tan estupenda que no te compraste la semana pasada pensando en que ahora estaría rebajada. Pero cuando llegas a la tienda ¡Oh, sorpresa! Lo que te encuentras es un espacio asolado por una especie de catástrofe natural, un tornado o algo similar. Barullos de ropa sin sentido, camisetas del año de la Polka, gente con pinta de estar pasando un síndrome de abstinencia rebuscando entre montones de prendas arrugadas y con pinta de ajada, jerseys feos y un inexplicable número de piezas que parecen pijamas.

De la prenda que buscabas ni rastro ¿Han podido vender tantas unidades en sólo unos días? Bienvenida a la nave del misterio, nunca la volverás a encontrar (y si lo haces sólo estará la talla 32 y la 54). En su lugar ahora resplandece una Nueva Colección que, por supuesto, no está rebajada pero que grita ¡Cómprame, cómprame! Y tú, por supuesto también, vas y la compras porque no quieres ni acordarte de los trapujos que estaban de rebajas. Y así, cada año.

Asumiendo que acabaremos gastándonos lo que no debemos en la nueva colección, mejor nos centramos en lo que se va a llevar la próxima primavera (que llegue pronto, por favor) para que el gasto no haya sido del todo descabellado.

Imagen de Wildfox

Autor: Carmen Lopez

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