El jersey de lana es una de esas prendas que te acompaña toda la vida (a no ser que vivas en una de esas zonas del mundo en la que no saben lo que es un invierno). Desde los jerseys de ochos que tu madre te embutía para ir al colegio -y digo embutir porque seguro que debajo llevabas dos camisetas, una interior y otra normal, y encima un anorak, gorro y guantes- hasta ese tan mono que te compraste la semana pasada para completar tu estilismo ladylike.
De hecho, cuando nos imaginamos una escena invernal nos vemos a nosotras mismas al lado de una chimenea encendida, con una taza de chocolate caliente en la mano, nieve tras las ventanas y un jersey de lana calentito puesto (todo producto del imaginario colectivo creado por el cine, porque a ver quién tiene chimenea en casa y qué mujer occidental se tomaría una taza de chocolate caliente tan tranquila, sin morir de remordimientos).
Grunges, señoritas, emos, heavys del metal, punkies, hippies e integrantes de la masa sin definir. Todos sin distinción han llevado jersey, porque todos ellos, sin distinción también, sabían que no hay nada mejor para el invierno. Si después de todos estos argumentos no te he convencido de que los jerseys son al invierno lo que las bicicletas al verano, consulta la siguiente galería.
Imagen de Bershka



