Los 8 mandamientos de estilo para ir al trabajo ¡No desentones!

No te engañes: en cualquier trabajo la imagen cuenta, y mucho. Deja que
tu vestuario hable por ti sin que diga cosas equivocadas ¡Sigue
nuestros consejos!

Una entrevista de trabajo, una reunión con clientes, o el día a día en una oficina son situaciones donde nuestra imagen habla por nosotras.
Dejando a un lado las formalidades y prejuicios estéticos, nuestro
vestuario en el trabajo emite una idea sobre nostras mismas que siempre
debemos controlar, incluso en los ambientes más relajados donde parece
que no hay un código estricto. Grábate las reglas de oro para que tu vestuario en el trabajo no te impida llegar a lo más alto.

Se realista: en el trabajo no todo vale

Si realmente quieres dar una imagen profesional, esta debe ser tu prioridad antes que ir a la moda, ser más sexy u original. Existe una especie de ‘código no escrito’ que, desde la primera impresión, nos dice si algo desentona o no en el trabajo.

Este código juzga nuestra imagen y, aunque no tiene nada que ver con nuestras habilidades profesionales, influye en la idea que se hacen de nosotras. Nos guste o no, cuanto antes asumamos todo esto, antes podremos elegir un vestuario más adecuado.

Vístete según las cualidades que quieras transmitir y de manera funcional

Una imagen autoritaria y correcta a la vez que femenina y natural será
tu principal obetivo a conseguir. Piensa en qué prendas de tu armario
podrías atribuirles cualidades que crees necesarias para desempeñar un
trabajo y, si vas a una entrevista, investiga sobre la filosofía de la empresa para llevar un vestuario acorde.

Por otro lado, sé práctica a la hora de elegir un vestuario acorde a las tareas que desempeñas. No tiene sentido ir con zapatos incómodos si te pasas el día de pie o muy formal si es un trabajo de calle.

Sigue el estilo de tus superiores ¡Sin pasarte!

Si andas algo perdida sobre cómo vestir en la oficina, una buena pista pueden dártela tus propios jefes. Apunta las líneas generales de su estilo y adáptalas al tuyo propio.

También hay algo que siempre deberás considerar: intenta no llevar nunca ropa más cara u ostentosa que tus superiores. Esto romperá las reglas ‘no visibles’ de la jerarquía de tu oficina y no gustará.

Se precavida: ten siempre una alternativa

Llegas a la oficina media hora antes de una reunión con unos clientes,
preparas la presentación, te tomas un café, y ¡Ups! Te tropiezas y te manchas toda la blusa ¿Qué haces?

Pues recurrir a una prenda alternativa que debes tener en tu lugar del trabajo. Algo tan simple como una blusa blanca o unas medias te puede salvar de más de un apuro.

Evita los ‘Career killers’

Los ‘Career killers’ son ciertas prendas, estilos o complementos que pueden fulminar tu buena trayectoria profesional. Entre ellos figuran un estilo demasiado informal (vaqueros, shorts, zapatillas…) muy sexy (escotazo, minifaldas, tacones de fiesta…) o desordenado (muchas capas de ropa incoherente, prendas demasiado anchas, arrugas…) ¡Evítalos!

Tus fetiches deben ser los trajes de chaqueta, pantalones con pinza, blusas, y faldas lápiz ( no demasiado estrechas o no podrás sentarte)

Usa colores formales sin ser aburrida

Los colores por excelencia para ir al trabajo son negro, azul marino, marrón, gris y rojo, aunque este último transmite una imagen muy agresiva. Lo ideal es usar estos colores en los pantalones, faldas y chaquetas y combinarlos con otro colores en los demás complementos. Colores suaves y femeninos como el lila, beige, celeste, rosa palo, o marfil son los ideales.

Aunque suelen funcionar mejor las prendas monocromáticas que las estampadas,
si vas a usar colores fuertes es mejor que sea en pequeño destalles
estampados o en algún complemento, pero siempre evitando estridencias.


Accesorios: más decisivos de lo que creías

Aunque parezca algo accesorio, nuestros complementos son de vital importancia en el trabajo. Muchos seleccionadores de recursos humanos prestan una enorme atención a los zapatos y al bolso de una mujer, ya que transmiten su verdadero estilo.

Bolso de Adolfo Domínguez

Invierte en complementos de calidad aunque sean un poco más caros ya que hablarán mejor de ti. Utiliza zatapos de tacón medio y bolsos de líneas rectas, sencillas y no muy grandes que te darán una imagen más organizada que un bolso enorme donde nunca encuentres nada.

Joyería: pura discreción

Tus joyas o bisutería deben ser lo más discretas posibles, puesto que las que son demasiado brillantes o hacen ruido al moverse distraen e irritan. Desecha por completo cualquier cosa que no esté hecha de metal: plástico, cuero, madera… y confía en los grades clásicos como pendientes de perlas sencillos.

Aunque personalmente prefieras algo más llamativo, elige joyas discretas

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Regresa al trabajo en Blanco y Negro

Autor: Maria Ybarra

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