Trucos para ahorrar el día de tu boda

¿Queréis casaros pero no podéis permitíroslo? Os proponemos unos trucos para ahorrar en pequeños detalles pero que sumados pueden ser la solución. ¡Vivan los novios!

¿Estáis pensando en casaros pero os da pánico pensar en el dinero que costaría? Este día, el día en que dais el sí quiero, en lo último en lo que se debería pensar es en el dinero, así que muchas parejas para ahorrarse la preocupación dejan el enlace para más adelante. Pero ¡el dinero no debería ser el motivo por el cual no os caséis! Si en algo somos expertas es en adaptarnos a cualquier situación, y ahora, en época de crisis toca hacer gala de todo nuestro ingenio porque ¡no todo está perdido! No hay por qué renunciar a este día, solo hay que ajustarlo un poco. ¿Cómo? Nosotras os explicamos unos truquitos que os ayudarán a ahorrar mucho más de lo que parecen.

Para empezar, el vestido. Las madres conservan el vestido de novia, y con unos arreglos puede quedar perfecto. También hay tiendas de alquiler de vestidos y tiendas outlet, es decir, de otras temporadas. Además puedes buscar vestidos en otras tiendas que no sean específicamente de novias, y solo por eso el precio ya se reducirá a la mitad.

Elegir la fecha. Pensad que es igual que cuando te vas de vacaciones, hay temporada alta y baja, ¡los precios varían mucho!

Las invitaciones. No hace falta que las encargues, las puedes hacer tu misma. Puede ser divertido y además tendrán un toque personal muy especial.

El cubierto es una de las cosas que más suben de precio, así que ¿por qué no substituyes el clásico banquete por un buffet libre? Una empresa de catering tendrá un precio mucho más accesible, además de ser una idea moderna e original. Será una boda más movida, alegre y los invitados podrán interactuar mucho más entre ellos.

Las flores. Tienes que preguntarte si son realmente necesarias o si puedes renunciar a ellas. A menudo en las bodas hay flores por todas partes y en exceso.

10 trucos para ahorrar ¡no renuncies a tu boda! Imagen de sxc

La barra libre. Normalmente es desaprovechada, pues siempre hay personas que no beben, y además piensa que se empieza a beber en la cena y muchos ya llevan vino y champán en el cuerpo. Así que limita la barra a dos o tres copas por persona. ¿Qué tal un sistema de tickets? Los que no beban pueden ceder los suyos.

El fotógrafo y el cámara. ¡Son carísimos! Entre los invitados siempre hay algunos que dominan más o menos el arte de la imagen, así que proponles que sean los encargados de inmortalizar el momento ¡puede ser vuestro regalo de boda! Además, hoy en día mucha gente sabe utilizar programas de edición, así que el resultado final puede ser realmente bueno. Otra idea es dejar en cada mesa una cámara para que los invitados experimenten y se hagan fotos.

El maquillaje y el peinado. Igual que con el fotógrafo, seguro que tienes alguna amiga o amigo que conoce estos temas y puede ayudarte para que no tengas que ir a la peluquería. Sino, siempre puedes hacértelo tú misma. En cualquier caso, es casa estarás más relajada.

El coche. Este el gasto más tonto ¿realmente hace falta alquilar un coche? De la misma manera que con el fotógrafo y el maquillaje, busca entre los invitados aquel que tenga el coche que buscas, ¡seguro que te lo dejará encantado!

La ceremonia. Casarse por lo civil es infinitamente más económico que hacerlo por la iglesia, pero si aún así decidís que sea por la iglesia ¿qué os parece una boda doble? En caso de que unos buenos amigos también hayan decidido casarse podéis celebrar la ceremonia juntos y compartir los gastos.

Autor: Eva Marco

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