¿Te casarías de color negro?

Un gran velo de tul, un abullonado traje de princesa, un color blanco que todo lo inunde, y un bonito ramo de rosas. Esas parecen ser algunas de las premisas que tienen que ver con el look que debe llevar una mujer el día de su boda. Sin embargo, lejos de ser algo que es obligatorio, cada vez son más las novias que se atreven a romper con estas reglas y mostrar su verdadero estilo y personalidad en una de las jornadas más significativas de sus vidas. Por ello, esta vez nos fijamos en el color opuesto en una boda: el negro.

Si tenemos tendencia a acudir a todas nuestras citas diarias vestidas con este tipo de indumentaria, si nos da “repelús” el blanco, y si queremos ser novias completamente diferentes a todo lo que tiene que ver con el universo nupcial, ¿qué puede impedirnos que el negro sea nuestro color el día B?

Para empezar, las posibilidades de un vestido negro son mucho más significativas que las de uno blanco. Mirándolo por el lado práctico, el negro estiliza infinitamente más que el blanco, y probablemente, si no nos importa, lo podremos reutilizar llevándolo a arreglar. Además, también será muchísimo más sencillo si decidimos combinarlo con otros colores, y además, si sabemos que el blanco nunca ha sido nuestro color, será la opción más buena y sobre todo, sofisticada.

Por otro lado, también podremos añadirle los adornos que creamos necesarios, y dejar a un lado el qué dirán. El día de nuestra boda, en cuanto a estilismo, Nosotras mandamos más que nunca, y es mucho mejor que respetemos lo que realmente nos gusta y significa en nuestro interior a nivel de moda, que nos dejemos llevar por tradiciones que no se ajustan en absoluto a nuestros gustos ni a la personalidad que tenemos.

Imagen: Bodas y Novias

 

Autor: Marta Marciel

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