Por qué no debes obsesionarte con el control en tu boda

El día de la boda debe ser uno de los acontecimientos de la vida de cualquier persona que decida decir sí quiero a la persona que quiere. Por eso, es muy triste que durante ese día, muchas novias se dediquen a intentar controlarlo todo sin relajarse en ningún momento, perdiéndose así un momento tan idílico que no se repetirá. Si tienes miedo a que el día de tu boda seas incapaz de relajarte y te obsesiones con el control, el timing y todo lo que tiene que ver con la organización, te damos las claves para que consigas pasar de ello.

  • Un día es un día. Tatúate esta frase a fuego en tu cerebro si sabes que es probable que el día de tu boda estés obsesionada perdida con controlarlo todo. El día de tu boda solamente vas a celebrarlo una vez, y sería una pena que te lo perdieras por estar excesivamente pendiente de que todo salga bien. Piensa que es más conveniente que ese día disfrutes de tu recién estrenado matrimonio, de la gente que os rodea y del amor que se respira en el ambiente.
  • Lo que pueda salir mal, saldrá mal. Sí, está claro que no es plan de ponerse negativos, pero piensa que poco podrás hacer si alguna cosa no tiene el resultado previsto. Es decir, que por mucho que te preocupes o te alteres, estar obsesionada con el control no te librará de que alguna cosa no suceda como te gustaría.
  • El tiempo vuela. Todas las parejas que se han casado coinciden en que les hubiera gustado que su boda durara mucho más, que todo pasa demasiado deprisa, y que lo importante siempre es disfrutar. Hazlo desde el principio y no te obsesiones con lo que podría ser, sino que estate atenta con lo que verdaderamente es: un día único e irrepetible.

Imágenes: Pinterest 

Autor: Marta Marciel

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