Riesgos y complicaciones de la cirugía estética

A pesar de lo llamativo de las noticias relacionadas con la cirugía estética, es necesario aclarar de inicio que nuestros procedimientos no conllevan mayor riesgo que cualquier otra intervención que se realiza en un quirófano bajo anestesia. Sin embargo, la línea que separa algunas titulaciones, el intrusismo profesional y , ya directamente, la existencia de centros que no cumplen con las garantías sanitarias exigidas, provocan algunos terribles sucesos que contaminan la práctica de nuestro oficio

Es necesario también diferenciar la cirugía realizada en quirófano bajo anestesia – operaciones como la liposucción – de la medicina estética, que se lleva a cabo en las clínicas. Hoy en día existe una demanda al alza de esta última  y también es necesario recordar que se exige una titulación médica para practicarla Es la de médico estético, ni esteticién, ni enfermero, ni auxiliar de clínica, ni parecido.

Aclarados los siguientes términos, si hablamos de riesgos en cuanto a técnicas de medicina estética me gustaría recordar que los rellenos con materiales permanentes constituyen una de las principales y más graves complicaciones que vemos en la práctica diaria. A pesar de que hay un consenso mundial sobre el no uso de ese tipo de materiales, seguimos viendo pacientes  con rellenos permanentes sobre todo faciales, que nos piden una solución, que siempre pasa por la retirada del material permanente, lo que no siempre es posible realizar en su totalidad.

Aclaro: cuando se inyecta un material para rejuvenecer, para dar volumen al rostro, las manos u otras partes del cuerpo, se puede escoger entre varias opciones, muy conocidas: la grasa propia del paciente, el ácido hialurónico o el colágeno. Luego existen otras substancias como la Hidroxiapatita Cálcica, el Restylane o Perlane, menos conocidos. Estos materiales se reabsorben de manera natural al cabo de más o menos tiempo por el organismo y son biodegradables.

Los permanentes ni se reabsorben ni son biodegradables. El ejemplo más conocido y peligroso es la silicona, pero también cuidado con las microesferas de polimetilmetacrilato o el gel de policrilamida, entre otros. Pueden producir alteraciones dermatológicas importantes, como picor, enrojecimiento, inflamación y hematomas.

Es el hematoma, precisamente una complicación bastante común e inherente a cualquier cirugía. Se produce porque se acumula sangre en la zona operada, y es posible que se pueda necesitar desbridamiento quirúrgico, es decir la evacuación del hematoma mediante una nueva intervención quirúrgica. Otra complicación es la infección: puede requerir desde simplemente tratamiento antibiótico hasta desbridamiento quirúrgico con retirada de material – retirada de implantes por ejemplo -.

Otro caso frecuente es la paciente con malposición de implantes mamarios. La corrección pasa por una nueva cirugía en la que se corrige el bolsillo que ocupa el implante, ya sea mediante capsulorrafias – suturar el bolsillo, hacerlo más pequeño -, capsulotomías – hacerlo más grande, o bajar el implante -, capsulectomías – extirpar toda la cápsula periprotésica -, o con el cambio de plano.

Estos son riesgos y complicaciones “objetivos”. Los subjetivos provienen de la no aceptación del paciente de los resultados, porque puede no sentirse a gusto con ellos, lo que no tiene que ver con una técnica bien o mal realizada. Sí puede estar relacionado con nuestra incapacidad para haber sabido plasmar el deseo del paciente. En este sentido, se puede generalizar. La cirugía que más riesgos tiene de salir mal es aquella en la que no se ha cumplido una regla básica: descifrar qué es lo que está buscando un paciente y ser capaz de explicarle qué es lo que se puede conseguir .

Por ello es tan importante exponer, en una primera visita, los resultados que se pueden obtener, lo que se va a mejorar y lo que no, las posibles complicaciones y las pautas durante el período de recuperación. Con una buena comunicación se pueden evitar las falsas expectativas. En este último punto, es de gran ayuda  Crisalix, el Simulador 3D del que disponemos en las clínicas y con el que las pacientes logran hacerse una idea aproximada del resultado final de su intervención de pecho.

Como contrapunto, me gusta comentar que el tratamiento que tiene mayor índice de satisfacción es la reducción de pecho, seguido del aumento mamario y de las cirugías de cambio en el contorno corporal.

Jordi Mir es cirujano estético en Clínicas Dorsia

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