El nuevo y sorprendente uso del bótox

Entre lo que pasa en el mundo y el estrés que acumulamos en nuestra rutina, el nivel de ansiedad no hace más que aumentar y toda la tensión que acumulamos mina nuestra salud y bienestar. Un punto en el que se focaliza el estrés es la mandíbula, y es que según los expertos, apretar los dientes es uno de los efectos secundarios más comunes del estrés. ¿Y cuál es la nueva y sorprendente solución a este problema? El bótox.

El hábito de rechinar los dientes puede suponer graves problemas de mandíbula a largo plazo que van desde arrugas prematuras en el cuello, desproporción en la estructura facial e incluso dolores muy agudos. Hacer meditación podría ser una solución para controlar el estrés, pero para quien no tiene tiempo, el bótox puede suponer un antes y un después en su vida ya que inyectándolo directamente en el músculo, en los cuadrantes inferiores y exteriores de la cara, alivia la presión.

Lo que hace el bótox es paralizar el músculo y disminuir su actividad. Algunos odontólogos recomiendan este tratamiento a algunos de sus clientes ya que “a la larga desgasta, desconcha y mueve los dientes e incluso en casos severos causa la pérdida de alguna pieza”.

La neurotoxina es quizá el modo más rápido y eficaz de aplacar el dolor. Además, con el tiempo y si se inyecta con regularidad, puede incluso llegar a ‘reeducar’ los músculos para que dejen de apretar. El alivio no es el único beneficio que aporta, a nivel estético proporciona un rostro más afinado e incluso puede ayudar a definir los pómulos, al final la mandíbula el hueso se ve más pronunciado y esculpido.

Es importante saber que el tratamiento con bótox no es apto para cualquiera, hay que acudir siempre a profesionales médicos y dentales para buscar el diagnóstico definitivo antes de someterse a las inyecciones.

Fuente: Vogue

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